Esa mágica visión de Gabriel García Márquez con Las mil y una noches

Las mil y una noches fue la primera novela que leyó de niño cuando descubrió un polvoriento libro en casa de sus abuelos.
27 Marzo, 2021
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Las mil y una noches fue el primer libro que leyó Gabriel García Márquez. Era una edición rústica y descuadernada que se encontraba en un arcón polvoriento de la casa de sus abuelos maternos en Aracataca.



Gabo, que entonces no tenía más de siete años, leyó embelesado las historias sobre genios embotellados y alfombras voladoras, en una versión para adultos en la que no habían sido censurados los episodios más escabrosos, según reseña la web https://centrogabo.org/.

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Esta mirada mágica del mundo donde todo parece posible fue una de las influencias determinantes para el tono narrativo de Cien años de soledad, en cuya trama las alfombras voladoras fueron reemplazadas por esteras y acontecen sucesos tan extraordinarios como los que relata Sherezade al sultán Shahriar.

Incluso hay un episodio en el que uno de los personajes, Aureliano Segundo, encuentra una edición de Las mil y una noches en el cuarto de Melquíades y se entretiene leyéndola, tal como le ocurrió a García Márquez durante su infancia.

“Soy el hijo de Las mil y una noches”, le afirmó Gabo a un periodista de El Colombiano en una entrevista publicada el 8 de septiembre de 1966. “No hubiera sido el mismo si no encuentro esas páginas”.

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“Pasé los primeros años de mi infancia obnubilado con la idea de las alfombras que volaban, de los genios que salían de las botellas. Era maravilloso y, para mí, totalmente cierto […] La vida está llena de cosas naturales que se le pasan por alto al común de los mortales. La inteligencia de los poetas consiste en identificar esa maravilla contenida en la vida real”, relató en “Gabriel García Márquez: el oficio de escritor” que apareció en Correo de la Unesco de 1996.

“Pienso que tomé la determinación, no de inventar una realidad nueva ni de crearla, sino de encontrar una realidad con la cual me identificaba y que, por consiguiente, conocía bien. Esa es la clase de escritor que soy”, escribió entonces.