Esa devoción por ‘Beatita de Humay’ que se mantiene

Nace desde inicios de la república, y hasta hoy la recuerdan con peregrinación.
21 Noviembre, 2022
https://i0.wp.com/exitosanoticias.pe/v1/wp-content/uploads/2022/11/Beatita-de-Humay-Devocion-Ica-Exitosa.jpg

Nueve días de novenas, castillos, serenatas, peleas de gallos y ferias gastronómicas, es parte de las ya tra­dicionales celebraciones que hoy, día central, los devotos de la ‘Beatita de Humay’ realizan con la acostumbra­da peregrinación que se inicia en la ciudad de Pisco finalizando en el pue­blo de Humay.

La Peregrinación al Santuario de la Beatita de Humay en Ica se celebra cada 21 de Noviembre, fecha en que se recuerda la muerte de esta devota mujer en 1869. A la ‘Beatita de Humay’ se le atribuyen una serie de milagros y por ello mucha gente llega para hacer sus peticiones o simplemente para darle gracias por las bendicio­nes concedidas.

La devoción a Luisa de la Torre co­nocida como ‘Beatita de Humay’ se inició cuando esta mujer única en su tiempo, en medio de las guerras civi­les de inicio de la república se dedicó a dar caridad y también a curar enfer­mos, unir matrimonios y hasta hizo concebir a mujeres que no podían hacerlo.

También te puede interesar: La inquisición de Lima y su condena a Mateo Salado

Sus padres, don Agustín de la Torres y doña Isabel Rojas, españoles que residían en el distrito de Humay, pro­vincia iqueña de Pisco, recibieron el 21 de junio de 1819 a sus hijas mellizas Carmen y Luisa de la Torre Rojas. Ellos murieron años después en la convul­sionada época de la independencia.

Ambas quedaron huérfanas a la edad de dos años. A pesar de la pobre­za, Luisa cuidó de su hermana y se las ingenió para estudiar y aprender los secretos de los quehaceres domésti­cos y de la vida del campo. Esta forma de vivir que adoptó Luisa, le permitió sobrellevar aquellos días de caren­cias y necesidades.

Cuando ya era una joven de 20 años, inquieta y atractiva, sintió un interés especial por la vida religiosa. Eran los primeros meses de 1839 y el país sufría la miseria cotidiana de las guerras civiles entre caudillos y militares. Entonces reafirmó su in­clinación por el apostolado a los más necesitados.

Incansable mujer, dueña de una inmensa bondad, nunca fue ajena al dolor humano. Fue conocedora de hierbas medicinales, las usaba para curar males. Falleció de pulmonía a la edad de 50 años y 5 meses, 21 de noviembre de 1869.

Más noticias en Exitosa