En Familia | El deterioro de la salud mental como secuela del COVID-19

Según un estudio del INSM, los trastornos del sueño y riesgo suicida se incrementaron en las personas que superaron el COVID-19. Conozca qué hacer.
2 Agosto, 2021
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Las personas que contrajeron el COVID-19 han comenzado a presentar deterioro en su salud mental que impacta en su calidad de vida. El 64.2% de los sobrevivientes refirió problemas de sueño y el 18.4% severidad del riesgo suicida, según un estudio realizado en Lima por el Instituto Nacional de Salud Mental (INSM).

Esta importante investigación, efectuada en una muestra de 1823 personas, evidenció también que la calidad de vida en las personas contagiadas por el virus disminuyó de 7.9% a 7.6%, mientras que la prevalencia de trastornos psiquiátricos aumentó en 42.8% frente al 28.5% que no se infectó.

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  ¿Por qué sucede?

El director general del INSM, Humberto Castillo Martell, explicó que el impacto del virus además de centrarse en el cuerpo de la persona, también afecta la mente con crisis más emocionales y de pánico; así como cuadros de ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático.

“Enfrentar aisladamente la enfermedad, la angustia cuando tienen dificultades para respirar, el miedo a perder la vida; y en casos severos, la necesidad de internamientos prolongados, conectados a respiradores mecánicos, despertando solos lejos de su familia, genera en ellos un encuentro de emociones, confusión mental y hasta pesadillas”, detalló.

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  ¿Qué hacer?

Castillo Martell recomendó practicar terapias de relajación, a través de la respiración, para canalizar los malos pensamientos. Asimismo, la terapia reflexiva, que es la base de la psicoterapia y tiene que ver con identificar lo que sentimos.

“Tenemos que reconocer nuestras emociones, nuestro miedo, nuestra tristeza, nuestra cólera y también reconocerlo en el otro y luego pensarlo críticamente”, subrayó.