EDITORIAL EXITOSA | La Sunedu no puede seguir cometiendo más abusos

La Sunedu establece una discriminación inaudita entre las universidades nacionales y privadas.
22 Junio, 2020
https://exitosanoticias.pe/v1/wp-content/uploads/2020/06/TWITTER-EDITORIA.jpg

Ha cundido tanto la desconfianza en el manejo que viene aplicando la Sunedu, Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria, en las universidades, que muchos postulantes al proceso de Cas 2020, que se inició el 10 de junio y que esta semana continúa para cubrir unas 30 plazas en esta institución, con sueldos entre los 5 mil y 12,800 soles, están exigiendo transparencia.



Temen que se repitan las arbitrariedades de otras veces y que ya se están denunciando nuevamente de manera solapada porque el que se queja de inmediato es eliminado.

La Sunedu nació, como muchas otras instituciones en el Perú, con la noble intención de mejorar, en este caso, la educación universitaria tan venida a menos, debido al manejo que algunos propietarios de  esas  casas de estudios venían aplicando en ese  nuevo y lucrativo negocio. Sin embargo, la medicina o solución no está dando los resultados que se esperaban. La Sunedu ha terminado capturada, según documentadas denuncias, por algunas personas que anteponen parcialidades o favoritismos escandalosos al momento de emitir sus resoluciones.


Esos infiltrados responden a intereses distintos a los que se fijaron en el momento de su creación.

De esa manera se explica las dos serias denuncias formuladas contra la creación de la Universidad Privada Peruano Alemana (UPAL), del Grupo El Comercio, y la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), del poderoso Grupo Intercorp, del multimillonario Carlos Rodrigo Pastor.

Las respuestas del ministro de Educación Martín Benavides y del jefe de la Sunedu, Oswaldo Zegarra Rojas, no han sido del todo convincentes, porque ni siquiera explican, con integridad, los aspectos secundarios o formales de ambas autorizaciones, es decir, licenciamientos sin locales terminados.

¿Cumplen esas dos universidades y sus filiales con las exigencias no solo de locales, sino de contenidos pedagógicos, que todo estudiante merece no solo en Lima sino a lo largo de todo el país? Nadie lo sabe.

La UPAL ha reducido de 5 carreras a 2, totalmente diferentes, toda su actividad curricular. Pero, ¿alguien ha verificado si lo viene haciendo bien, ahora que solo tiene 2 aulas y 200 alumnos? La UTP ha salido a competir en 6 regiones del país con otras universidades ya establecidas sin que se conozca si lo hace en buena ley.

Es que la Sunedu aplica una vara inequitativa a las universidades, porque exige las mismas condiciones, a manera de plantilla, a casas de estudios que cobran mil o 3 mil soles por ciclo a los estudiantes, sin contacto ni relación con ellos ni con sus profesores ni padres.

La Sunedu ha sido concebida para ser conformada por personas que no mantienen contacto ni relación con sus objetivos: los integrantes de las  universidades y sus respectivas comunidades. No se retroalimenta de la vida académica de esas casas de estudios, con las que mantiene una relación vertical. No propicia el diálogo o el debate que es la base del origen de las universidades. Exige obediencia.

Antiguamente, por citar un ejemplo, las agencias de publicidad que mueven tantos negocios en todo el mundo solo estaban conformadas por las secciones que establecía la empresa, sin tomar en cuenta a los que estaba dirigida toda la actividad: los consumidores. Ahora, no se concibe una campaña publicitaria sin saber la opinión de los compradores, porque a ellos va dirigida.

Al no estar representadas en la Sunedu las universidades, sus preocupaciones son básicamente las funcionales, pero no las formativas o esenciales. Algo parecido a inspeccionar una cocina, exigiendo ollas, sartenes, condimentos, etc., pero no la calidad de la comida.

Y no lo pueden exigir porque la mayoría de sus integrantes no tienen título profesional, es decir, que no pueden evaluar planes de estudios ni la parte curricular que contienen las 4 columnas o estructura básica de toda carrera universitaria: la fundamentación, el perfil, el plan de estudios y el sílabo, que concreta la formación.

Solo exigen normas o instrumentos formales, como las sumillas, síntesis de los sílabos, y a veces los complejos sílabos en su integridad, sin percatarse de su estructura interna ni conocer los resultados.

Además, la Sunedu establece una discriminación inaudita entre las universidades nacionales y privadas.

En las primeras pone límites a la edad de los profesores (75 años) y a la elección de los rectores, solo por un período. Nuestro Premio Nobel Mario Vargas Llosa no puede enseñar en una universidad pública en el Perú. Sin embargo, en las privadas no se aplican las mismas normas. Vargas Llosa sí podría enseñar, ser elegido rector y reelegido las veces que quisiera.

Es como si la Superintendencia de Banca y Seguros estableciera diferencias entre el Banco de la Nación y la banca privada. Nadie la aceptaría. Las disposiciones, reglas y disposiciones de la SBS rigen para todos los bancos.

Volviendo al comienzo, si en una simple convocatoria a cubrir puestos internos hay desconfianza, debido a las discriminaciones que ya se perciben porque muchas de las plazas han sido ocupadas con tiempo, en el manejo de su actividad central los cuestionamientos son mayores, sin que nadie haga nada.

No estamos abogando por la vuelta al pasado, de ninguna manera. Las críticas no son sinónimo de rechazo. Pero, tampoco hacemos coro para que las universidades y menos los estudiantes sean lanzados al vacío. Tiene que haber una solución intermedia, como la ampliación de su directorio donde participen los supervisados, que impida abusos, y mucho menos negociados. En esa trinchera estamos, firmemente.

Esther Capuñay