EDITORIAL EXITOSA I Sin bancos usureros el Perú vuelve a crecer

Solo falta la del capital donde los bancos usureros anteponen su avaricia y boicotean el desarrollo. No hay que tenerles miedo.
6 Julio, 2020
https://exitosanoticias.pe/v1/wp-content/uploads/2020/07/EDITORIAL-EXITOSA-I-Sin-bancos-usureros-el-Perú-vuelve-a-crecer.png

El Congreso de la República se acaba de hacer tres hara kiris al hilo. Ha incumplido su promesa de acabar con la inmunidad parlamentaria. Ha abierto las puertas para que los delincuentes invadan ese poder del Estado en las próximas elecciones. Y, sobre todo, se ha corrido para no aprobar la ley contra la usura criminal de los bancos.

En suma, le ha servido un banquete al Gobierno que ayer comenzó a disfrutarlo con el presidente Martín Vizcarra y su inmediato mensaje a la nación.

El momento no podía ser más oportuno para la imagen presidencial. En varios rubros. Uno muy importante es el referente a la economía de la nación. Según encuesta del Instituto de Estudios Peruanos, el pesimismo se ha disparado entre los peruanos respecto a las consecuencias de la pandemia. El 88% piensa que la economía ha sido muy afectada por la opción gubernamental de salvar la vida de la gente y postergar gran parte de la producción.

Para recuperar lo perdido, producción, empleo y salarios, el Presidente no dejó pasar las torpezas de los congresistas ni un solo día. De inmediato anunció que convocará a referéndum el próximo año, junto a las elecciones generales, a fin de anular la perniciosa inmunidad de los congresistas, que los convierte en ciudadanos privilegiados. Esa pelea la ganará al galope. La otra, para impedir la postulación de delincuentes al Congreso, también. Por eso el jefe de Estado anunció la pronta presentación de un proyecto de ley a fin de impedirlo.

Y para recuperar el resto de lo perdido el gobierno necesita construir con urgencia dos puentes, comenzando de inmediato: Uno, que no haya sequía crediticia de parte de la banca usurera, a la micro, pequeña y mediana empresa (la grande no tiene problemas) a fin de que puedan disponer del capital de trabajo necesario para volver a producir.

Al respecto, la Superintendencia de Banca y Seguro (SBS) se ha dirigido a estos mercaderes para que apliquen algunas medidas de excepción que faciliten el pago de deudas a las personas naturales y jurídicas, en el marco del estado de emergencia decretado para afrontar el cataclismo que estamos viviendo.

Asimismo, que estas medidas de excepción, muy parecidas a las del proyecto de ley aprobado en la comisión de Defensa del Consumidor, pero escondido para que nunca llegue al pleno del Congreso, sean “determinadas por cada entidad luego de evaluar el nivel de impacto sobre su portafolio de deudores”, a fin de que puedan pagar los créditos que mantienen vigentes.

La diferencia entre esta disposición de la SBS y la ley del Congreso es que la segunda es obligatoria, en tanto que la primera solo es una recomendación moral, sin fuerza ni autoridad, debido al obsecuente papel jugado por esta institución que ha venido permitiendo estos escandalosos abusos del siste- ma bancario contra los indefensos usuarios.

Y dos, que el gobierno y el presidente Vizcarra convenzan a la nación, especialmente a los agentes económicos y a ese 88% de desanimados, de que ha vuelto la hora de la producción, el trabajo y el consumo. Que para recuperar los niveles anteriores de producción y de ocupación se necesita confianza (esa es la palabrita clave) en el futuro del país, que el gobierno debe propiciar.

Sin confianza, palabra convertida en varita mágica, los empresarios y emprendedores continuarán como hasta ahora guardando el dinero dispuesto por el gobierno para trabajar y la población guardando sus ahorros o los recursos cedidos en las diversas entregas, en vez consumirlos e invertirlos para salir de este hoyo.

Solamente en la medida que se le ponga freno y limite a los bancos para que no abusen de los usuarios cobrándoles tasas usureras con moratorias justas, los agentes económicos apresurarán el paso y se la jugarán por la reactivación económica, que actualmente es casi inexistente.

El país es como una bicicleta que necesita ser pedaleada para volver a caminar. Si alguna de las piernas no lo hace con convicción y energía, la marcha será interrumpida. La pierna de la gente está lista y a la espera. Solo falta la del capital donde los bancos usureros anteponen su avaricia y boicotean el desarrollo. No hay que tenerles miedo.

Esther Capuñay