EDITORIAL EXITOSA I El Congreso, la prensa y los políticos: tuertos o ciegos

También ocurre en otros países, como Chile, donde la analista Marta Lagos, compara la situación con una olla de presión que va camino a la explosión generalizada.
15 Julio, 2020
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Mientras millones de peruanos luchan día a día por sobrevivir enfrentándose a la pandemia, a los despidos, a la quiebra de empresas, a la usura descontrolada de la banca, las instituciones más importantes del Perú oficial están en las nubes.

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En el colmo de la desvinculación con el Perú real, el Congreso de la República se dedica a darle dos curules a los peruanos que viven en el extranjero y a defender a los delincuentes sentenciados en primera instancia, entre los que figuran los dueños de sus partidos, para que puedan ser candidatos en las próximas elecciones.

La llamada gran prensa, cómplice y sinvergüenza, difunde con entusiasmo estos acuerdos que nada tienen que ver con las grandes mayorías.

¿Y el asalto diario de los bancos a millones de peruanos?, ¿y la falta de trabajo?, ¿y el virus que todos los días sigue matando? Eso no es de su incumbencia. No les importa. No lo quieren ver.

Al lado de esa indiferencia, la desesperada gente está recurriendo a los prestamistas, a esos que balean si no cumplen, para conseguir dinero y comer y pagarle a la banca a fin de que no los embargue.

El Perú real en las calles, y el oficial, el de los políticos, de periodistas, de intelectuales, en la luna.

Esta ceguera no es exclusiva de la clase dirigente peruana. También ocurre en otros países, como Chile, donde la analista Marta Lagos, insospechada de izquierdista, compara la situación con una olla de presión que va camino a la explosión generalizada.

En el Perú, de los 7 millones 800 mil deudores, solo el 37.5% ha logrado renegociar sus deudas. Al resto, el casi 63%, que no ha logrado reprogramarlas, porque no puede pagar, le están suspendiendo o cancelando sus líneas de crédito, cortándoles su disposición de efectivo.

Paralelamente, le están reprogramando el pago en forma abusiva a plazos de 6 meses o un año, luego de anularles sus tasas preferentes, es decir, su acceso a créditos más baratos del 7 a 8%.

De esa manera, los bancos, que solo dejan de cobrar temporalmente, al postergar las deudas, duplican el monto de los intereses. Es decir, no solo no pierden, sino que casi duplican sus robos con las nuevas tasas que van del 12 al 15%.

Hasta antes de la pandemia, la mora en el sistema bancario era, en marzo, del orden del 7.83% entre las mypes y del 3.35% en las personas, según el Banco Central de Reserva. Hasta febrero el negocio era tan rentable que la misma fuente señalaba que los bancos y financieras habían aumentado sus utilidades, respecto al año anterior, en 16.8%.

Es decir, se seguían llenando. Sin embargo, ante el bache de la pandemia, no se solidarizan con sus clientes, sino que pretenden exprimirlos más.

Lo escandaloso es que en tanto los peruanos se fajan trabajando, los que viven del Perú oficial, los del Congreso, de la prensa, de los partidos políticos y demás instituciones encargadas de la defensa de los ciudadanos, andan por las nubes.

¿Estallará en el Perú la olla de presión, como en Chile? Es muy posible. A favor de ese estallido vienen trabajando a brazo partido, el Congreso, la prensa y los políticos. Todos tuertos o ciegos.

Esther Capuñay