Descubren restos de una lucha entre gigantesco cocodrilo y perezoso en la Amazonia hace 13 millones de años

Este descubrimiento da luz sobre el comportamiento de los grandes reptiles y mamíferos que habitaron y gobernaron la Amazonia en el Mioceno (Arte: Jorge A. González).
26 Agosto, 2020
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El reciente hallazgo del hueso de la pata de un gigantesco perezoso de más de 13 millones de años de antigüedad -reportado hoy por la revista Biology Letters, de la Royal Society, en un estudio firmado por François Pujos y el peruano Rodolfo Salas-Gismondi, que recibió financiamiento del Concytec- echa luz sobre el comportamiento de los grandes reptiles y mamíferos que habitaron y gobernaron la Amazonia en el Mioceno.



En la América del Sur de aquel entonces, un sistema de mega-humedales se extendía sobre lo que hoy se conoce como la parte occidental de la Amazonia (territorios actuales de Bolivia, Brasil, Colombia, Perú y Venezuela). La Formación de Pebas albergaba conjuntos de cocodrilos de taxones múltiples, con el caimán gigante Purussaurus como principal depredador.

En esos pantanos, no se habían reportado muchos enfrentamientos entre esta especie y el mylodontid Pseudoprepotherium, pero el hallazgo de una tibia de este, con 46 marcas de dientes de depredación, permite vislumbrar una convivencia algo más agitada.


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“La combinación de hoyos redondos y bisectados, poco profundos y grandes perforaciones que colapsaron extensas porciones de hueso cortical apunta a un Purussaurus joven o subadulto (aproximadamente 4 m de longitud total) como el perpetrador. Otros crocodilianos conocidos del sistema Pebas eran demasiado pequeños en la edad adulta o tenían una anatomía de alimentación discordante para ser considerados”, señala el paper.

En declaraciones a la Agencia Andina, Salas-Gismondi, investigador y catedrático de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, indicó que el Purussaurus fue en su momento el depredador no marino más grande desde la extinción de los dinosaurios no aviares. Por ende, este descubrimiento en la Amazonía peruana -que la dupla de investigadores viene abordando desde 2004- constituye una instantánea inusual de las preferencias dietéticas del reptil. Asimismo, revela que antes de alcanzar su tamaño gigante, de hasta 10 metros, los individuos jóvenes podrían haberse alimentado de mamíferos terrestres aproximadamente del tamaño de un capibara, incluso acechando desde el agua hacia la orilla, como parece haber sido el caso de esta víctima, a la que corresponde el fósil.

Salas-Gismondi destacó además que la investigación y el hallazgo del fósil del perezoso tienen aún más valor al tratarse de un descubrimiento en la Amazonía, “un lugar de extrema dificultad para encontrar evidencias de esta naturaleza”.

A la luz de su extensa biodiversidad, la zona, detalló el investigador, aún esconde importantes tesoros que interesan al mundo científico para entender cómo se construyó la compleja dinámica ecológica y a las increíbles especies que la habitaron hace millones de años.