Conoce a ‘blob’: el nuevo tripulante de la Estación Espacial que no tiene boca, patas ni cerebro

Es un organismo con forma de masa esponjosa de color amarillo. No tiene boca ni patas ni cerebro, pero puedo comer, crecer y moverse.
16 Agosto, 2021
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“Blob” es el nombre del nuevo y particular tripulante de la Estación Espacial Internacional. Se trata de un organismo que fascina a la comunidad científica, pues no tiene boca, ni estómago, ni ojos; pero sí puede detectar alimento y digerirlo. Tampoco tiene brazos ni patas, pero puede desplazarse y duplicar su tamaño en un solo día.


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El pasado martes 10 de agosto, este curioso ser vivo entró en órbita para ser usado en un experimento educativo presidido por el astronauta francés Thomas Pesquet.


Desde el planeta Tierra, un grupo de estudiantes de entre 8 y 17 años trabajará con “blob” para replicar el experimento de la misión espacial a partir del próximo otoño.

Los alumnos serán guiados y supervisados por el personal del Centro Nacional de Estudios Espaciales en colaboración con el Centro Nacional de Investigaciones Científicas.

  Proeza biológica

También llamado Physarum polycephalum, el “blob” está compuesto por una sola célula y varios núcleos. Tiene la forma de una masa esponjosa de color amarillo.

Sus núcleos pueden dividirse a voluntad y el organismo puede entrar en fase de latencia (sin morir) deshidratándose. En ese estado, denominado “esclerocio”, varios trozos de “blob” entraron al espacio, a bordo de una nave de carga de abastecimiento de la Estación Especial Internacional.

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Los astronautas tienen previsto rehidratar al organismo en setiembre. En aquel mes, cuatro esclerocios de unos 0,5 cm se despertarán a 400 km de la Tierra, sobre unas placas de Petri, para comprobar la actitud de los “blobs” al ser privados de alimento.

“Hoy, nadie sabe qué comportamiento tendrá en situación de microgravedad: en qué sentido se desplazará, si tomará la tercera dimensión yendo hacia arriba o en sentido oblicuo…”, comentó Pierre Ferrand, profesor de Ciencias de la Vida y de la Tierra en el CNES, uno de los artífices del proyecto.

  Proyecto

En nuestro planeta, existen miles de especímenes de ‘blob’ cortados de la misma cepa: la LU352. Serán repartidos entre 4.500 escuelas, centros de secundaria y liceos de Francia.

Christine Correcher, responsable de proyectos educativos de la agencia espacial, estimó que más de 350 mil alumnos participarán en el proyecto.

Entre finales de agosto y principios de setiembre, los docentes recibirán un kit que incluye entre tres y cinco esclerocios, además de instrucciones para llevar a cabo el experimento.

Cuando Thomas Pesquet humedezca sus “blobs” en el espacio los alumnos harán lo mismo en clase. Desde ese momento, se realizarán varias sesiones de observación para determinar las diferencias entre los especímenes que fueron enviados al espacio y los que permanecen en la Tierra.

Los expertos creen que el “blob” surgió en la Tierra hace más de 500 millones de años, incluso antes que los animales. Durante mucho tiempo fue considerado un hongo, pero luego fue retirado de ese reino y desde los años 1990 es parte de la subclase de los amebozoos, al igual que las amebas.

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