¡Ciencia y cocina! Hermanas inseparables

21 Mayo, 2020
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En ocasiones otorgamos a la ciencia un aura de elemento inalcanzable que la posiciona en un nivel de superioridad. Por otro lado, la cotidianidad de la cocina y la elaboración diaria de los alimentos que consumimos nos hace ver esta disciplina como algo más banal.

En realidad, desde muchas perspectivas distintas, la cocina y la ciencia están unidas de forma íntima siendo la una aliada excelente de la otra.

¿Qué hace la ciencia por nuestra alimentación?

La investigación científica se diversifica en muchas ramificaciones que permiten cubrir un amplio campo en relación con la cocina. La seguridad alimentaria, la mejora de la producción, la creación de nuevos productos y el desarrollo de las tecnologías implicadas en cualquier eslabón de la cadena, son algunas de las responsabilidades más destacadas de la ciencia en este sector.

Se puede mencionar el trabajo de investigación genética de semillas para su mejora. Esta rama de la ciencia consigue que los frutos sean más resistentes, que los espacios de cultivo se minimicen y que los requisitos sean menores para conseguir mayor cantidad de producto con menos recursos.

Estamos ante un valor incalculable que permite garantizar el abastecimiento a una población mundial de un número creciente y cuyos recursos son limitados. La ciencia trabaja en este mismo sentido también para garantizar el acceso a las proteínas de la carne sin necesidad de sobreexplotar la industria del sector cárnico.

La elaboración de dietas más saludables y adecuadas para adaptarse de forma específica a cada usuario, también es trabajo de los científicos. Gracias a la investigación científica se conoce cada vez con más detalle la repercusión que tiene sobre el organismo la ingesta de los distintos alimentos que tomamos.

Otras bondades de la ciencia

El trabajo sobre las semillas y los cultivos consigue además mejorar la resistencia ante las plagas, eliminar la necesidad de utilizar productos dañinos para la fumigación o conocer los mejores métodos de incremento de fertilidad de los suelos.

En todos los casos estamos hablando de una profunda investigación sobre los terrenos de forma empírica. Estos estudios se acompañan de pruebas de laboratorio para conseguir un conocimiento real del funcionamiento de los cultivos. Así, la ciencia nos permite establecer los mejores sistemas basados en la naturaleza para aumentar la productividad de los campos sin interferir de forma química en los alimentos resultantes.

No debemos olvidar otras disciplinas de la ciencia que son clave esencial para que los productos lleguen de la mejor forma a nuestra mesa. La mejora en los métodos de conservación y transporte de los alimentos es imprescindible para garantizar la calidad.

De igual modo, los avances tecnológicos derivados de las investigaciones científicas más diversas nos permiten tener en casa las mejores herramientas de elaboración. Las recetas en los hogares particulares se hacen más sofisticadas y la variedad alimentaria se acompaña de una mejora notable de la capacidad nutritiva de las mismas.

No solo se trata de preparar platos más sabrosos, diversos y saludables. Los usuarios también se benefician del trabajo de la ciencia a través de mejores sistemas de empaquetado, elaboración más rápida o disponibilidad de productos innovadores.