Caso Cayara: La emboscada senderista  

El capitán José Arbulú Sime comandaba un convoy militar que transportaba medicinas y alimentos a Cayara, cuando fue emboscado por al menos 200 senderistas.
14 Mayo, 2019
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Le faltaban solo 15 días para regresar a Lima y reunirse con su esposa Hermelinda Trelles y sus dos menores hijos, pero prefirió estar en la zona de emergencia porque quería conocer lo que realmente ocurría en el lugar. 

Se trataba del capitán José Arbulú Sime, por entonces jefe de logística del cuartel Pampa Cangallo, encargado de llevar ayuda a las comunidades. Y precisamente aquel 13 de mayo de 1988, el capitán Arbulú comandaba un convoy militar que transportaba medicinas y alimentos para ser repartidos en Cayara, cuando fue emboscado por al menos 200 senderistas en la Curva de Erusco.

Para esta acción los senderistas utilizaron dinamita con explosor eléctrico, aparato para producir a distancia la explosión de cualquier carga explosiva. La zona había sido minada en una longitud de 100 metros. 

Como consecuencia de la explosión, el capitán Arbulú cayó a tierra con el muslo derecho destrozado y desde allí comandó el contraataque, pero luego de una hora de fuego cruzado los soldados heridos se repelieron y el capitán fue masacrado con 11 tiros que acabaron con su vida en el acto. Los terroristas fugaron con dirección a Cayara.

Horas después de la emboscada, el Gral. EP José Valdivia Dueñas, llegó a la zona y aseguró que un buen número de los terroristas pertenece a la población de Cayara.

La matanza de Cayara

Es así que al día siguiente, el 14 de mayo, efectivos militares acantonados en tres bases ayacuchanas incursionaron en el alejado poblado de Cayara y llegaron hasta la iglesia en la que algunos comuneros desataban el anda de la Virgen de Fátima que había sido paseada por el pueblo el día anterior.

Según relata Eduarda Tello y la mayoría de testigos, los soldados del EP dieron muerte a 5 comuneros en el interior de la iglesia, además, los militares ingresaron a todas las casas en busca de elementos terroristas, pero saquearon algunas pertenencias tal como lo contó Francisco  Jayo, el joven albañil que vio morir a su padre a manos de los soldados cuando tenía apenas 10 años.

Pero la masacre más cruel y demencial fue en la pampa de Ccechua, paraje ubicado a 5 kilómetros de Cayara, lugar en el que la mayoría de campesinos siembran sus productos como trigo y maíz.

Cuentan los cayarinos que algunos soldados bajaron encapuchados y otros con el rostro embetunado, y de inmediato procedieron a separar por grupos a los niños, hombres y mujeres. Alejandro Tarqui Palomino, tenía solo 13 años y aquella tarde del 14 de mayo había acompañado a su padre Ignacio Tarqui a las faenas de la cosecha, y observó cómo lo asesinaron. Todos los testimonios coinciden en que los militares utilizaron machetes, hachas y martillos para ejecutar a 39 comuneros.

Alejandro y sus cinco hermanos se quedaron a vivir en Cayara junto a su madre, pues pese a la presencia terrorista y la presión militar no tenían a donde ir. Hasta hoy vive en una  humilde casa de adobe en compañía de su esposa y tres hijos. (Por Tito Alvites).