Burocracia profesional oculta las posibilidades de inversión

Miden las diversas economías con indicadores similares a los del "riesgo país" y muchas veces confunden. El riesgo país es sólo un indicador más hoy en día.
19 Enero, 2020
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Por: Dennis Falvy

Habíamos señalado en la primera parte de este post, que una vez que los bonos están en el mercado se pasa de una situación de riesgo (la que se supone se puede cuantificar) a una de incertidumbre, en la que, a medida de que esta sea mayor respecto a un posible incumplimiento de las obligaciones de pago, el Valor Presente de los mismos tenderá a ser menor. Esto en la teoría de las finanzas se calcula mediante el Valor Presente Neto (VPN) o con la Tasa Interna de Retorno (TIR).

 

El caso es entonces

Que debido a que hay una gran cantidad de ofertas de “valores” las comparaciones entre TIR serían casi un imposible, pues por el complejo cálculo combinatorio de (N¡/(N-2)¡*2¡, donde N es el total de instrumentos considerados y 2 es la cantidad de elementos comparados en cada test, la existencia de 4 bonos implicaría 6 cálculos, si fueran 5 serían 10 y si fueran 100 los cotejos llegarían a 4,950.

Por esto es que se ha adoptado una “convención mundialmente aceptada”, la que es comparar la TIR con un bono considerado mundialmente como que no tiene riesgo: el bono a 30 años emitido por el gobierno de los Estados Unidos.

En consecuencia, señalemos nuevamente que el índice riesgo país, que medía el “castigo” a la posibilidad del no-pago de los bonos emitidos por los mercados emergentes no decía nada per se, pues tenía necesariamente que ser comparado con los índices de otros países o con su propia evolución.

 

La pregunta que queda por responder: ¿Cómo se calcula el Riesgo-País?

Y la respuesta es: “Se compara cuanto mayor es en términos porcentuales la TIR de un bono de largo plazo emitido por un gobierno, respecto a la TIR de los bonos a 30 años USA”. En otros términos, si un bono de un país emergente observa una TIR de 4.40% y la TIR del Bono USA a 30 años es del 4%, el riesgo país del emisor es del 10%, (4.40% dividido entre el 4%.). Claro que cuando uno lee los cables no figura ese 10%, sino se expresa en “puntos básicos”, que no es otra cosa que multiplicar el porcentaje por 100. Tanto es así que un riesgo país del 10% se lee como un riesgo país de 1,000 puntos básicos.

 

EL EMBIPLUS

A este índice se le conoce en el argot como “Embip”, aunque en realidad su denominación técnica es EMBIPLUS o lo que es lo mismo (EMBI+).

Es entonces importante anotar que el índice de riesgo país tiene en su composición variables que son acometidas por las diversas instituciones que lo calculan, como es el caso de JP Morgan, que toma cotizaciones que se van sucediendo en las sesiones de negociación de los mercados.

Advertimos que en materia de índices hay opiniones a favor y en contra respecto a su validez, como es el caso del Dow&Jones, Nasdaq o Standard & Poor. Pero lo que sí debe  quedar claro es que, nos guste o no, el índice del riesgo país se ha convertido en la actualidad en “el indicador de moda”.

Muchas veces se ocultan los verdaderos problemas de estructura que sufren “económicamente” muchas de las denominadas economías emergentes. En rigor, el “riesgo país” es un indicador para que los inversionistas tengan una “percepción” acerca del desenvolvimiento de la economía de un país y lo que involucra colocar sus fondos en el mismo.

Economías tan agobiadas como la de Argentina, y cómo los diversos equipos económicos de los diferentes países emergentes se manejen respecto al grupo de poder internacional denominado G-7 y la sumisión que a veces se expresa ante los lineamientos tan duros del FMI y de otros organismos de orden multilateral creados allá por 1944 en la localidad de Bretón Woods.

Ya son varias las voces que anuncian serias discrepancias y pérdida de confianza en las instituciones multilaterales creadas para que la economía internacional no tenga una catástrofe parecida a aquella que se suscitó con el crash de 1929.

Y esto porque, a raíz de las diversas crisis recientes en México, el sudeste asiático, Rusia, Turquía y Latinoamérica, los rescates no han sido muy acertados y además han dejado cola. También se señala que estas instituciones se han llenado de una burocracia profesional que mide las diversas economías con indicadores similares a los del “riesgo país” y que muchas veces confunde y oculta las verdaderas posibilidades de inversión que ofertan economías como la peruana.

Finalmente y, como sabemos, la crisis llegó en el año 2008, la liquidez mundial y el endeudamiento jamás se ha visto, la bolsa anda por las nubes y vaya que hay tantos problemas de todo orden que el pronóstico es reservado y el riesgo país es sólo un  indicador más hoy en día.