Artículo | Diagnóstico del desempeño logístico en Perú 2020

16 Enero, 2021
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  Por: Justo Carbajal Aguirre

Las operaciones que realizamos para hacer posible que un producto llegue al consumidor desde la zona de producción hasta su punto de venta, constituyen la logística de un país.



En el Perú la pandemia dio origen a una cuarentena que desafió al sector logístico, sobre todo por el inesperado crecimiento de la demanda del comercio electrónico y por las reducidas ventanas horarias para realizar las actividades esenciales. El país se encuentra en proceso de mejorar su infraestructura con el objetivo de reducir sus costos logísticos.

El sector Logístico estratégicamente ha tenido que adaptarse a las nuevas circunstancias del entorno mundial, actualmente el 80 % del comercio internacional se realiza a través de la vía marítima. La congestión en los puertos de China ha reducido el ritmo de las exportaciones e importaciones, y ha generado sobrecostos logísticos. El impacto del coronavirus sobre el sector logístico se ha reflejado en menores exportaciones e importaciones por la congestión en los puertos asiáticos, el virus también obligó a las navieras a cobrar mayores tarifas por los desvíos hacia otros puertos, hechos que evidencian el resultado de la situación actual.


Basándonos en los indicadores mundiales que dejan al descubierto el desempeño del sector Logístico en varios Países del mundo, según el reporte bianual que elabora el Banco Mundial desde el 2007, denominado “Logistics Performance Indicator” (LPI), el Perú, ocupa el puesto 83 a nivel mundial, siendo superado por países como Chile, Panamá, México, Brasil, Argentina Ecuador, entre otros.

En líneas generales, el Índice de desempeño Logístico es una herramienta del Banco Mundial, creada para ayudar a los Gobiernos de 160 países en el análisis de sus avances en materia logística comercial.

En el caso específico del Perú en la actualidad, el sector logístico basa su operación principalmente en costo y servicio, siendo altamente competitivo este rubro gracias a la participación de muchas empresas, sin embargo, no todas ofrecen diversificación de servicios. De acuerdo a un informe reciente del ministerio de transportes y comunicaciones, en el Perú existen cerca de 130.000 empresas de transporte, de las cuales casi la mitad solo tienen registrado un solo vehículo en su flota, sin duda esto evidencia “cierta” informalidad y la oferta de un servicio que no cumple con los estándares que se requieren para cubrir la demanda, estas empresas compiten solo por costos de envíos de un punto hasta otro, por lo que no se les pudiera considerar como operadores logísticos.

Además de lo anteriormente expuesto, un hecho que puede explicar el retroceso del país en el índice de desempeño logístico, es la coyuntura política nacional, la cual desplazó el interés de inversiones privadas para el desarrollo de proyectos de infraestructura y puso en jaque otros similares.

Este punto sin lugar a dudas ha sido el factor diferenciador del retroceso peruano en el sector Logístico, en comparación con otras economías de la región y con el propio reflejo del resultado interno en años anteriores, cuando ocupábamos el puesto 69 a nivel mundial (2014).

Para nadie es un secreto que las tensiones recurrentes y la guerra de poderes entre el sector Legislativo y el Ejecutivo Peruano, sumado a una inestabilidad ministerial desde 2016, han estancado el progreso de las políticas de desarrollo, la ejecución y planeamiento de proyectos en el sector, la confianza de la inversión extranjera, entre otros, lamentablemente han dado como resultado un retroceso en el crecimiento económico del País y especialmente en el sector Logístico.

A pesar de algunos avances logrados en inversiones en infraestructura, aún existen brechas pendientes por cerrar, por ejemplo, las vías de acceso y salida del eje Logístico del Callao y la infraestructura complementaria de Puertos alternativos que pudieran servir para la optimización de los corredores logísticos con los que contamos.

En este sentido, el Perú había avanzado bastante bien en la mejora de infraestructura para la logística, aun cuando se sabe que la brecha ronda los US 200 mil millones, aún nos queda mucho camino por recorrer en este particular y también en la inversión de una tecnología que nos permita estar a la vanguardia de los países más desarrollados, reduciendo costos y tiempos de entrega; Aunado a esto, es de suma importancia la inversión en infraestructura ferroviaria, donde los pocos proyectos que están por ejecución escasamente satisfacen la demanda, particularmente la del sector minero. El
desafío sigue siendo disminuir el costo logístico en el Perú que aún es caro, el cual, según estimaciones, representa más del 30% del costo del producto.

La actualidad mundial de Pandemia, obliga una dinámica particular en la economía y las inversiones de cada país, en los cuales seguramente el sector salud y el logístico tendrán prioridad por razones obvias. En el Perú se suma un ingrediente adicional que es el panorama político y la inestabilidad que esto le ha generado al país en lo relacionado a la inversión para la ejecución de proyectos que beneficien al sector económico y productivo. Por ello, es importante avanzar con acciones que contribuyan a mejorar las deficiencias que tenemos en materia logística, por ejemplo, la actualización del Plan Nacional de Desarrollo de Servicios Logísticos (PNDSL) 2020-2030, promovido por el MTC, que tiene la finalidad que el Perú cuente con una herramienta de planificación en logística.

La actualización y puesta en marcha de este Plan permitirá contar con una herramienta de programación a nivel nacional y regional que contribuirá a la reducción de los costos y mejorará la competitividad del país y de cada una de las 25 regiones y Lima Metropolitana

Este ambicioso y necesario plan fue dividido en 3 fases que aún están en período de ejecución y desarrollo en conjunto con el sector privado. La primera, la actualización de información previa que permitirá contar con datos reales del sector económico y productivo de cada región. La segunda, la fase de talleres en la cual, a través de una mesa ejecutiva, se validan y priorizan proyectos con la finalidad de articularlos e integrarlos a una cartera nacional. Y finalmente en la tercera fase, se sustentarán los proyectos en cada región.

A puertas de cerrar el año 2020, nos preguntamos cuál fue el impacto del COVID-19 en el comercio exterior peruano, en ese sentido podemos mencionar que el intercambio comercial del Perú (exportaciones e importaciones), registró un monto total de US$ 75.700 millones, mostrando una caída en valor del 15%. Es decir, más de US$ 13.000 millones con referencia al año 2019 US$ 89.000 millones, (según datos aportados por la Cámara de Comercio de Lima).

Sin duda, las cifras reflejan los efectos y consecuencias de las medidas restrictivas aplicadas por la pandemia del COVID-19, desde el confinamiento de las personas hasta el cierre de algunas fronteras a nivel mundial, el aforo limitado de trabajadores por empresa que disminuyó su capacidad de producción, a la par los pedidos del exterior eran cada vez más pequeños y la disminución del personal operativo logístico en puertos y aeropuertos que generaron demoras en los despachos, etc. Todo esto sumado al tema político interno perjudicó, no solo nuestro intercambio comercial, sino también el de nuestros principales socios comerciales.

Finalmente hay grandes expectativas en la consolidación definitiva y puesta en marcha de todos los proyectos que se encuentran en fase de desarrollo, con la esperanza que la estabilización del panorama político peruano contribuya, luego de las elecciones de abril de 2021. Todo esto bajo la lupa del Observatorio Logístico para Comercio Exterior, el cual contribuirá a mejorar la competitividad del país y reducir costos en la cadena logística, permitiendo identificar oportunidades de mejora y toma de decisiones más eficientes en las políticas públicas del comercio exterior. El reto para 2021 será mejorar la infraestructura con el objetivo de reducir costos logísticos.