OPINIÓN:Luis Angeles Laynes: Alarmante realidad

El accidente de tránsito ocurrido en la carretera Ilo-Desaguadero que dejó la trágica cifra de 20 personas muertas y más de 30 heridos, es uno más que causa consternación.

El accidente de tránsito ocurrido en la carretera Ilo-Desaguadero (Puno) que dejó la trágica cifra de 20 personas muertas y más de 30 heridos, es uno más que causa consternación, pero que debe servir para que nuestras autoridades despierten de una vez por todas de ese letargo que no tiene cuándo poner fin a un problema que cuesta miles de vidas año tras año, si sumamos también el número de víctimas en las pistas urbanas.

Pero la situación es más que preocupante si tenemos en cuenta que a falta de dos meses para culminar el año, el número de muertos ya superó al del 2017, en que perdieron la vida 655 personas y 5,140 resultaron heridos, en un total de 2,781 accidentes. Con la tragedia de Desaguadero, se han producido más de 3,186 accidentes de tránsito a nivel nacional, con un saldo de 5,957 heridos y 771 fallecidos.

Lo más grave del caso es que los accidentes de tránsito han sido considerados como una de las principales causas de muerte en el país, que en la última década hasta el año pasado había cobrado más de 35 mil vidas, sumadas las producidas en las zonas urbana y rural.

Este tema no es nuevo. Cada vez que se produce un accidente con alta cantidad de víctimas, tanto especialistas como autoridades del rubro Transportes salen a exponer sobre sus causas y plantear soluciones que, hasta el momento, no se dan porque los resultados son cada vez más negativos.Según la Policía, la principal causa de los accidentes es la falla humana, que puede ser por imprudencia del conductor que no conoce la ruta, se queda dormido o maneja por pistas no autorizadas.

El parlamentario andino, Mario Zúñiga, comentaba que se debe trabajar más en las revisiones técnicas de los vehículos, el mejoramiento de las carreteras y en educación vial, además de la instauración de registros completos y exactos sobre el desempeño de los choferes al manejar e incluir capacitación sobre cómo controlar el cansancio y sobre los peligros de conducir distraídos en los programas de seguridad. Afirma que lo que se ha hecho para evitar estos sucesos no es suficiente, y por el contrario, todo indica que se ha bajado la guardia, por eso del incremento de accidentes.

Y este es uno de los temas en los que el Gobierno central, así como las municipalidades y regiones, deben prestar gran atención. No esperemos otro accidente de gran magnitud para retomarlo. En una columna anterior, al comentar una encuesta de CPI, hicimos ver al presidente Martín Vizcarra los problemas que la población reclama urgente atención. Que no gane aplausos solo con acciones mediáticas, sino con obras. Y el sector transporte es uno de ellos.

 

 

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