OPINIÓN|Carlos Jaico: Sí al referéndum, porque el Perú debe necesariamente cambiar

Luego del anuncio del referéndum el 28 de julio, los peruanos pasaron de la sorpresa al diálogo y debate de ideas.

Luego del anuncio del referéndum el 28 de julio, los peruanos pasaron de la sorpresa al diálogo y debate de ideas. En suma, lo que el Presidente Martín Vizcarra proponía era confrontar las disfuncionalidades de nuestra institucionalidad y tomar posición sobre ellas. Se plantearon 4 preguntas rompiendo con la pregunta única, y la consiguiente aura plebiscitaria que se le presta al referéndum.Es que el plebiscito se disfraza de referéndum cuando se convierte en una suerte de cuestión de confianza presidencial. Ese uso plebiscitario se le dio al referéndum para aprobar la Constitución de 1993, con el resultado negativo para Alberto Fujimori. El pueblo peruano sospechaba que detrás de esta consulta popular, se agazapaba la nueva dictadura. Hoy, los tiempos han cambiado y nuevos vientos soplan en la democracia peruana.

Sin embargo, desde 2001 el tránsito por la democracia ha sido doloroso. La corrupción ha envilecido las almas débiles en valores y corroído lo poco de institucionalidad que se había forjado desde 1979. Así, una reforma del Poder Judicial y del funcionamiento de sus principales entes era necesaria. Pero, intereses políticos la postergaron irresponsablemente haciendo de la injusticia e impunidad moneda corriente. ¿Se debe modificar esta injusticia hecha a todos los peruanos? Seguro que sí. Porque gobiernos pasados nunca lo hicieron. El Congreso tampoco, al vivir en una realidad paralela, alejada de los peruanos, pugnando por intereses particulares y partidarios, sin visión de país. Peor aún, existe una rara competencia en los partidos por atraer lo peor en un culto constante a la mediocridad, cuyas nefastas consecuencias son visibles. Este congreso blinda en sus comisiones y pleno a cuestionados personajes, obedecen a sus jefes por chat, u otorgan “asilo político” a condenados por el poder judicial. Sin pedir su opinión al ciudadano, intentan modificar la Constitución o exoneran arbitrariamente de impuestos –por ejemplo– a  juegos de azar; adulteran certificados, son acusados de lavado de activos, y rara vez están lejos del delito. Todo esto, llevados de la nariz por un puñado de congresistas “profesionales”. ¿Podemos reelegir a quienes no representan una visión de país, o pensar en ellos para la bicameralidad? Por supuesto que no.

El referéndum del 9 de diciembre, es la gran oportunidad para romper la crisis de representatividad por la que atravesamos. Rara vez consultado, el Perú debe hacer sentir su voz y dar ese primer gran paso hacia el Bicentenario, poniendo las bases de la mejor institucionalidad, al servicio del pueblo y de los grandes retos del siglo XXI.

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