OPINIÓN | Martín Belaunde Moreyra: Reconocimiento de Estados y de Gobiernos

En el primer semestre 1992 se produjo el atentado de Tarata con muchísimas víctimas civiles y un gran impacto sobre la moral pública.
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Reconocimiento de Estados y de Gobiernos

Por: Martín Belaunde Moreyra*

Cuando el 5 de abril de 1992 Alberto Fujimori dio el autogolpe para disolver el Congreso, dejó de ser Presidente Constitucional  para convertirse en un gobernante de facto. En otras palabras, se deslegitimó originando una crisis política en el Perú y una cerrada oposición en el extranjero. La situación del país en ese momento era crítica, pues el Estado enfrentaba una crisis económica de la que estaba tratando de salir con grandes  sacrificios. Además pasaba por un momento difícil en la lucha contra Sendero Luminoso, que había redoblado sus actividades terroristas en las ciudades.

En el primer semestre 1992 se produjo el atentado de Tarata con muchísimas víctimas civiles y un gran impacto sobre la moral pública. Estas circunstancias obligaron a Fujimori  a cambiar de línea política, archivando su proyecto autoritario bajo la denominación de Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional, sustituyéndolo por una modalidad de restauración democrática. Con ese objetivo, inspirado por algunos asesores civiles, Fujimori viajó a las Bahamas para participar en la Asamblea Anual de la OEA y formular el ofrecimiento de convocar a elecciones para un Congreso Constituyente Democrático (CCD), con el propósito  de aprobar una nueva Constitución. El ofrecimiento fue visto con desconfianza pero cumplió la finalidad de aquietar las aguas  nacionales e internacionales.

Además, Fujimori logró algo que era esencial para la continuación de su régimen, el reconocimiento gradual así fuere a regañadientes, de su régimen personal por los demás gobiernos de América. A través de la convocatoria a elecciones para el CCD y la instalación de una nueva asamblea parlamentaria, que en efecto propuso una nueva Constitución, después aprobada por referéndum, se logró superar el bache de la deslegitimación constitucional de su gobierno. El resto de la historia es conocida en cuanto que Fujimori pudo ser reelegido conforme a los términos de la nueva Constitución y su gobierno se extendió por cinco años más con una fachada democrática. En los años 1996/1997, Fujimori, por intermedio de su mayoría parlamentaria en el Congreso, hizo aprobar una ley de interpretación auténtica de la Constitución, en virtud de la cual la reelección del año 1995 no fue considerada como lo que en realidad fue, sino como el pretendido inicio del primer mandato de su gobierno conforme a la nueva Constitución. Así lanzó su candidatura presidencial en el año 2000 en la que logró  imponerse gracias al apoyo del SIN y de un complaciente Jurado Nacional de Elecciones. Pero esa vez la suerte no lo acompañó y su régimen se derrumbó en noviembre del año 2000. Fujimori viajó al extranjero renunciando a la presidencia mediante un fax desde Tokio. El Congreso de aquel entonces no aceptó su renuncia y lo vacó por incapacidad moral. Hasta ahí Fujimori que fue sucedido por Valentín Paniagua en su condición de Presidente del Congreso.

¿Por qué este recuento? Para diferenciar el reconocimiento del Estado peruano, que nunca estuvo en juego, con el reconocimiento del gobierno de Fujimori que sí había sido objetado por la comunidad internacional. Hoy podemos compararlo con el gobierno de Maduro. El reconocimiento de Venezuela como Estado está fuera de discusión, pero no así el reconocimiento de las fraudulentas elecciones de mayo próximo para consagrar la perpetuación de su régimen.

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