OPINIÓN | Martín Belaunde Moreyra: ¿Cabe salirnos de la OEA?

¿Por qué? La opinión pública ve a la OEA como un organismo que no soluciona problemas concretos, como sería lograr una transición democrática en Venezuela.
OPINIÓN | Martín Belaunde Moreyra: ¿Cabe salirnos de la OEA? OPINIÓN | Martín Belaunde Moreyra: ¿Cabe salirnos de la OEA?

Circulan muchísimos tuits en redes protestando contra la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Corte de San José (Corte IDH), por los casos del indulto a Fujimori y de los magistrados del Tribunal Constitucional. Incluso  hay  personas partidarias que el Perú se salga de la CIDH, a pesar de que eso significa retirarse de la OEA. Probablemente estas manifestaciones obedecen al actual estado de humor nacional y desaparezcan en el futuro. Sin embargo preocupan porque implican desconocer las funciones de la OEA.

¿Por qué? La opinión pública ve a la OEA como un organismo que no soluciona problemas concretos, como sería lograr una transición democrática en Venezuela. Si revisamos su historia, se remonta a 1890 cuando se fundó en Washington una oficina de información comercial. Luego en 1910 esa oficina se transformó en la Unión Panamericana, con mayores facultades dirigidas hacia una colaboración política y jurídica entre América Latina y los Estados Unidos. En esa perspectiva se celebraron diez conferencias interamericanas, la última realizada en Caracas en 1954 durante la dictadura de Pérez Jiménez. Cuando eso ocurrió, la OEA había sido fundada en Bogotá seis años antes, bajo un tratado multilateral suscrito en 1948 y ratificado por todos los estados soberanos de América. La única excepción fue Canadá, que ingresó años después junto con las ex colonias británicas del Caribe. En 1962 Cuba fue expulsada de la OEA pero reintegrada formalmente en el año 2007.

Las conferencias interamericanas fueron reemplazadas por las Asambleas Generales de la OEA y también por las Cumbres. La OEA tiene un Consejo Permanente con sede en Washington, que sesiona con gran frecuencia, sin perjuicio de las Reuniones de Consulta de los Cancilleres para asuntos muy graves. Asimismo existen otros organismos tales como el Consejo de Desarrollo Integral y el Comité Jurídico con menor gravitación. La OEA tiene un Secretario General que conduce su funcionamiento y es el motor de la organización. En los años 60 se agregó la CIDH, que gradualmente adquirió gran influencia y hoy recibe mucha publicidad por sus intervenciones en defensa de los derechos humanos. A raíz del Pacto de San José vigente a partir de 1980, se creó la Corte IDH, que no es un órgano de la OEA. Dicha corte solo tiene jurisdicción respecto de los países que ratificaron el Pacto y se sometieron expresamente a su competencia. Estados Unidos y Canadá no lo ratificaron y algunos países que sí lo hicieron, posteriormente se salieron de él, como es el caso de Trinidad y Tobago y Venezuela.

La OEA ha cambiado radicalmente su estructura. Ahora tiene 34 miembros con la incorporación de Canadá, las islas del Caribe, Guyana y Surinam en Sudamérica. Ya no es un contrapunto entre Estados Unidos y América Latina. El petróleo la transformó en un diálogo entre Norteamérica, la mayoría de los países latinoamericanos de un lado y Venezuela y sus aliados del Caribe del otro. Eso contribuye a paralizarla cuando se trata de solucionar la crisis política, social y humanitaria que la agobia. ¿Pero se justifica salirse de la OEA? De ningún modo porque las cosas pueden cambiar por la propia crisis venezolana y la relativa pérdida de importancia del petróleo. La OEA es un foro continental irremplazable.

 

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