OPINIÓN | Ántero Flores-Aráoz: Teléfono malogrado

“Un satélite de comunicaciones que da vueltas a la Tierra a 36,000 kilómetros de altura, es obvio que no está en el Perú…”

Por Ántero Flores-Aráoz / expresidente de la República

Ni se les ocurra. No vamos a tratar sobre el antiguo juego del teléfono malogrado. Hoy no se juega ni a los ladrones y celadores, y menos a los escondidos, salvo por algunos ma­ñosones. Ahora casi todos los juegos son informáticos, con el teléfono que no lo deja la gente para nada, sobre todo los jóvenes.

En estos tiempos de comunica­ción inmediata, el teléfono es indis­pensable, pues tiene infinidad de aplicaciones que nos facilita la vida. Recordemos que a escasas tres déca­das atrás, era un lujo tener teléfono fijo, el móvil no existía; había mono­polio estatal de las comunicaciones con ineficiencia y atraso tecnológi­co, y se debía esperar años de años para que te instalaran línea. Se pretextaba que no había “pa­res”, lo que hasta ahora para los legos es un misterio.

Felizmente se volvió a privatizar la telefonía, los teléfonos te los instalaban en horas, vino la telefonía celular y también la com­petencia, siendo el gran beneficiado el público en general.

Ahora, como hemos visto, no se juega al teléfono malo­grado, sino que se quiere malograr a las empresas presta­doras del servicio telefónico, imponiéndoles una supuesta obligación tributaria no propia sino de terceros, que nun­ca han tenido, y que las puede llevar a efectuar pagos tribu­tarios por supuestas retenciones del Impuesto a la Renta, que no hicieron a terceros, y no lo hicieron porque no ha­bía deber para ello.

Lo que tuvieren que pagar, en caso quede firme tamaño despropósito, en alguna medida tendrán que trasladar en el futuro a los usuarios telefónicos, y para el futuro tendrán que hacer nuevas retenciones, encare­ciéndose los servicios satelitales que utilizan las empresas de tele­fonía, que tendrán también que trasladar a los usuarios, los que a su vez verán encarecido el servicio que pagan.

¿Qué pasó? Se preguntará el lector con toda razón. Pues muy sencillo, las empresas de telefonía tienen que contratar servicios satelitales que es­tán fuera de nuestro territorio, en el espacio, a 36,000 kilómetros de dis­tancia (12 veces la longitud de nues­tra costa del Pacífico).

Si bien es cierto que nuestra nor­matividad tributaria determina como “renta peruana” las produci­das por bienes o derechos, cuando los bienes estén situados físicamente, o los derechos son uti­lizados económicamente en el país, y por tal motivo se debe pagar el Impuesto a la Renta, vía retención, por el contribu­yente domiciliado en el Perú; en el caso del que tratamos, un satélite de comunicaciones que da vueltas a la Tierra a 36,000 kilómetros de altura, es obvio que no está en el Perú. Adicio­nalmente no se trata de “derechos” sino de servicios.

Como vemos, no hay ningún motivo para que las empresas de telefonía que operan en el Perú, tengan que retener Impuesto a la Renta, a los titulares de los satélites de comunicaciones.

Incluso, cuando se afirma que los operadores telefónicos debían pagar sus adeudos tributarios multimillonarios, lo cierto es que no existen, son pura ficción, y que se ha actuado por algunas autoridades con desconocimiento de la realidad y error interpretativo de la norma. Hay que corregirlos..

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