OPINIÓN | Ántero Flores-Aráoz: Día de la huevera

Sin que quepa duda alguna, muchos de nuestros lectores se preguntarán ¿cuál es el día de la huevera?

Por Ántero Flores-Aráoz / Ex presidente del Congreso de la República.

Sin que quepa duda alguna, muchos de nuestros lectores se preguntarán ¿cuál es el día de la huevera? La res­puesta es simple, todavía no lo hay, pero bien podría algún parlamenta­rio proponerlo en el Congreso, dada la proclividad congresal existente para presentar proyectos declarativos, que si bien son inocuos e irrelevantes, su solo trámite parlamentario nos está costando a todos los peruanos a tra­vés de nuestros impuestos.

No sería de extrañar que también a algún iluminado en el Congreso se le ocurriera crear el día de la alcachofa; ¿la razón?, muy simple, tiene espinas. Pero como dicen que el brócoli es antioxidante, también podrían buscar un día del año para declararlo casi efeméride patria.

Como quiera que el consumo de los “sesos” y de “lengua” de vacuno ha ido perdiendo adeptos y casi no se encuentra en los mercados, buscarán forma de decir que, para volver a su consu­mo sustancial, hay que declararles su día y así volveríamos a te­ner en nuestras mesas los sesos arrebozados y el guiso de lengua.

Tenemos días para casi todo, declarados legislativamente no solamente para productos alimenticios, sino también profesiones y oficios. Hay el día del canillita, el día del emo­lientero, el día del pescador y, en fin, de cuanta ocupación existe. Eso sí, nos falta el de los parlamentarios desubicados que nos hacen perder el tiempo con proyectos intonsos.

Ahora se ha anunciado con bombos y platillos la presenta­ción de un proyecto de ley para declarar el día de la aceituna, y ello porque se produce en cantidades apreciables en Tacna y Moquegua, y que si se declara el día de la aceituna ellas consumirá más, se exportará más y sus precios serán más atractivos para los agricultores. Felizmente no se le ocurrió al autor del proyec­to hacer uno para la aceituna ne­gra, otro para la verde y de repente para la de botija.

Con el criterio señalado en el proyecto de ley en cuestión, es probable que a alguien vinculado al distrito de Chilca se le ocurra la creación del día del higo y pudiera ser que la norma obligue a una ce­remonia ante la Higuera de Pizarro en el Palacio de Gobierno.

Como tenemos el rico seco de chavelo en Piura, pues si es que todavía no tiene su día, habría que proponerlo, y mejor cambiemos el día de San Juan por el del “juane”, que es una especialidad gastronómica de gran consumo en el mencio­nado día; y ni que decir de nuestra apreciada chirimoya, an­tes que Chile diga que la “chilemoya” –ojo, no la chirimoya– es originaria de dicho país, pues hay que buscar día libre en nuestro calendario para rendirle culto.

No sé si el rocoto tiene su día, pero en caso negativo, no sé qué esperan, pues con el mismo criterio de la aceituna, ha­bría que rendirle homenaje, más cuando se rellena con car­ne picada y condimentos. En el departamento de Loreto, no conozco si a alguno de sus parlamentarios se ha imaginado el día del paiche o de la doncella, sin olvidar a la chonta.

Tenemos mucho pendiente por hacer, para estar perdien­do el tiempo en materia irrelevante.

 

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