OPINIÓN | Ántero Flores-Aráoz: “Coraje y corrupción”

El Gobernador de Ica, Fernando Cillóniz, así como el alcalde de San Juan Bautista (Ayacucho), Mardonio Guillén, acompañado por el Presidente de la República...

El Gobernador de Ica, Fernando Cillóniz, así como el alcalde de San Juan Bautista (Ayacucho), Mardonio Guillén, acompañado por el Presidente de la República, han tenido la entereza, valentía y coraje de denunciar públicamente actos de corrupción que afectan el buen desempeño de sus funciones gubernamentales.

Las denuncias a que nos referimos están constituidas por la extorsión y presión de algunos parlamentarios de Ica al gobernador de la región, para que contrate personal, servicios u obras a familiares o allegados a los congresistas. En cuanto al alcalde, por haberle solicitado funcionarios de los sectores Economía y de Vivienda, el pago de coimas, para aprobar sus proyectos de inversión y transferirle los recursos necesarios.

Este tipo de acciones delincuenciales eran comentadas a sotto voce, aunque sin mucha credibilidad pues normalmente el cohecho o coima es en la relación entre funcionarios públicos y representantes del sector privado o entre privados.  Era poco creíble que esos actos pudieran ocurrir en el sector público, con funcionarios que exigían prebendas a otros funcionarios, para cumplir con los deberes para los que el Estado les paga sus respectivas remuneraciones.

Es cierto que existe el delito de omisión de denuncia, con lo cual se obliga a los afectados a denunciar los actos de corrupción para los que fueren tentados, pero también es verdad que muchas veces hay temor de que, por ser los hechos delictivos difíciles de probar, luego resulten denunciados los agraviados sea por delitos de difamación, injuria y tal vez calumnia.

Por lo expuesto es digna de elogio la actitud del gobernador regional y del alcalde, que dejando de lado cualquier miedo o temor, han expuesto públicamente la situación a la que fueron sometidos, siendo igualmente elogiosa la respuesta y aval del Presidente de la República, y la apertura de investigaciones en los ministerios de Economía y de Vivienda, a cargo de dos personas de acrisolada honorabilidad, como son los ministros Carlos Oliva y Javier Piqué.

Las denuncias a que nos referimos son sumamente graves pues generan corrupción en cadena.  Si por ejemplo, el alcalde accede a la tentación y entrega a los funcionarios infractores alguna coima, también delinque, pero además como de algún lado tiene que salir la coima o prebenda del caso, y ella probablemente salga de elevar injustificadamente el precio de la obra, adquisición o servicio, que a su vez tendrá que pagarse al contratista o proveedor, quién también se verá tentado a cometer otras irregularidades, mejor dicho, fechorías. Como observamos, cadena de corrupción.

Las denuncias mencionadas nos demuestran, que al igual que existen funcionarios corruptos, también los hay honestos y honrados, que ejercen sus atribuciones con arreglo a la normatividad legal.

Ojalá las denuncias a las que nos hemos referido puedan ser replicadas por otros funcionarios que, cumpliendo con sus deberes gubernamentales, cuidan, como debe ser, los fondos y bienes, así como responsabilidades que el Estado les ha confiado.

*Ex Presidente del Congreso de la República

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