
27/03/2025 / Exitosa Noticias / Exitosa perú / Actualizado al 27/03/2025
Cansados de esperar por las autoridades, los moradores de cuatro caseríos del distrito de Pítipo, en Lambayeque, decidieron tomar acción. Construyeron con sus propias manos un puente peatonal artesanal sobre el río La Leche para garantizar la asistencia de sus hijos a la escuela.
Escolares cruzan por puente artesanal
La falta de infraestructura obligó a los vecinos de Tres Puentes B, San Lucas, Manchuria y Magdalena a cruzar el río con el agua hasta el pecho para llegar a Batangrande, el centro poblado más cercano. Ante la falta de respuesta de las autoridades, decidieron organizarse.
Evelyn Huallpa, una de las vecinas, contó a La República que fueron alrededor de 50 personas las que participaron en la construcción del puente, el cual se terminó el pasado martes 25 de marzo. "Gracias a las donaciones y el esfuerzo de todos, hoy tenemos por primera vez nuestro puente peatonal", expresó emocionada.
Este acceso no solo reducirá los riesgos para niños y adultos, sino que también evitará los costos elevados de transporte. Dar un rodeo por el puente Santa Clara implicaba una hora extra de viaje y un gasto diario de 40 soles en mototaxi, algo que muchas familias no podían costear.
El proceso para lograr este puente no fue fácil. Días antes, los vecinos habían construido una primera estructura, pero la fuerza del río La Leche la destruyó.
"Las maderas, palos y sogas del primer puente quedaron atoradas en los árboles, lo que nos permitió volver a empezar de cero pronto. La naturaleza es así, pero no podíamos quedarnos de brazos cruzados y que nuestros hijos sigan arriesgándose al cruzar el agua", explicó Evelyn Huallpa.
A pesar del revés, los pobladores no se rindieron y, con esfuerzo y determinación, lograron levantar un nuevo puente que, por ahora, les permite conectar con la otra orilla.
A la espera de un puente definitivo
Más de 1.000 familias de estos sectores de Pítipo esperan que su situación sirva para llamar la atención de las autoridades. Durante años han escuchado promesas sobre la construcción de un puente definitivo que les otorgue transitabilidad y seguridad, pero hasta ahora no han visto resultados.
Por el momento, los vecinos deberán conformarse con su puente peatonal artesanal y reconstruirlo cuantas veces sea necesario. Sin embargo, su esfuerzo demuestra que, aunque la naturaleza y la falta de apoyo oficial jueguen en su contra, la unión de una comunidad puede hacer la diferencia.