OPINIÓN | Juan Mendoza: Yo también quiero mi frigobar  

La primera razón por la que no debe haber publicidad estatal en medios privados es que subsidiar a la prensa no es función del Estado.
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Cada centavo de los impuestos debe utilizarse en servicio del ciudadano. El Congreso debería anular la compra de televisores y frigobares por S/.250,000 porque la misma no le sirve de nada al ciudadano. Pero, es mucho más importante que el Congreso no demore un día más la aprobación de la Ley Mulder para ahorrarnos S/. 400 millones anuales en subsidiar a los medios privados de comunicación.

La primera razón por la que no debe haber publicidad estatal en medios privados es que subsidiar a la prensa no es función del Estado. ¿Por qué no se subsidia, por ejemplo, a panaderías o chifas? En una economía de mercado, los negocios prosperan si son rentables y eficientes, y no haciendo lobby para que el Estado los mantenga a flote con nuestra plata.

La segunda razón es que la publicidad estatal atenta contra la libertad de expresión y de información porque distorsiona los incentivos de los medios a criticar a los gobiernos de turno. ¿Qué empresario privado sería crítico con quien lo sostiene económicamente?

La tercera razón es que existen medios públicos de comunicación que es donde debería haber publicidad estatal cuando ello sea estrictamente necesario. Y es que la rentabilidad social de la publicidad estatal suele ser negativa. ¿No es obvio que las decenas de millones que se repartieron en popularizar slogans vacíos, como #UnaSolaFuerza, hubieran tenido mejor uso reconstruyendo el Norte de verdad?

La cuarta razón es que financiar publicidad estatal distrae recursos de lo que el Estado sí debería hacer. Si se eliminara la publicidad estatal, tan sólo hasta el 2021, se podría dar agua y desagüe a 500,000 personas, conseguir que todos los niños tengan sus vacunas completas, y construir y equipar 5,000 aulas que podrían atender a 300,000 estudiantes. Como alternativa, sin publicidad estatal, en el año del Bicentenario, tendríamos un ferrocarril entre Piura, Paita y Chiclayo para beneficio de 2 millones, o 135,000 abuelos mayores de 70, que hoy no reciben un centavo del Estado, tendrían una pensión de S/. 250 soles al mes.

El gobierno de Martín Vizcarra, que acaba de subir los impuestos, ha prometido que no habrá más despilfarro. Pero, seguir subsidiando a medios privados sería un despilfarro mayúsculo y un insulto al 44% de anemia infantil y al 22% de pobreza. Peor aún, permitir que USD 9,700 del dinero público se esfumen en un lujoso e innecesario viaje de Mercedes Aráoz a Paris, o que congresistas, como Edgar Ochoa de Nuevo Perú, soliciten televisores, son señales de que el despilfarro continúa.

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