18 Ene, 2018

Viento de palabras | Borka Sattler: Un Heraldo Blanco de Luz

“El papa Francisco representa un reino de amor y viene justamente en un verano de calor, no solamente de la naturaleza, sino de un calor de muchos grados en la política..."

No quiero pecar de orgullo, pero más que eso, es sentir el privilegio que emociona al recibir en mi patria a Jorge Mario Bergoglio, su santidad, el papa Francisco, como un heraldo blanco de luz y esperanza, al que necesitábamos.

Un hombre de carne y hueso que representa a Dios, un ser que por hechura y por ser jesuita es un luchador, una mente amplia y justa que no solamente habla nuestro idioma con sus modismos y recovecos, sino que se ha nutrido con el aire de los Andes y el alimento oriundo de estas tierras llenas de terremotos y temblores. No en vano ha nacido en América del Sur, en un país vecino y hermano al que, por historia, siempre hemos estado ligados.

No es un gobernante más que nos visita, es un enviado de un reino fundado por Jesús, el Hijo de Dios. Este reino, que es la Iglesia, en su factor humano ha tenido controversias y errores, dignos de la humanidad. Pero este reino que es divino se ha conservado en la historia del mundo como baluarte de principios y de amor. Su poder trasciende lo material y es un bálsamo de esperanza para las almas que tienen el privilegio de la fe. Con esto no quiero decir en la esperanza en la otra dimensión, que también es reconfortante, pues esta vida siempre nos parece muy corta para nuestra expresión, sino en la fe y esperanza de que este mundo sea mejor. No hay nada más sublime que esas palabras de Cristo, nuestro Señor: “Amar al prójimo como a ti mismo”. Esta frase contiene la grandeza del hombre y encierra la comprensión, el perdón, el librarse de rencores, de venganzas. Dejando a la justicia actuar sin revanchas.

El papa Francisco representa un reino de amor y viene justamente en un verano de calor, no solamente de la naturaleza, sino de un calor de muchos grados en la política que ha desatado una tormenta. Nuestra tierra se ha convertido en pantanos donde no sabe uno donde pisar. El Perú ahora es un enjambre de abejas que les destruyeron su panal y cada una vuela en distintas direcciones impedidas de dar miel.

Ojalá, Jorge Mario Bergoglio, papa Francisco, su santidad, nos transmitas esa dulzura que tienes en tu interior y que mi país se disipe de rencores y que se encuentre la unión.

Solo me queda agradecer tu presencia en mi Perú. Se te siente tan cercano, tan nuestro, no desde un trono lejano, sino mezclado entre la gente compartiendo la inquietud.

Que Dios te conserve mucho tiempo, luchador por la justicia, lleno de misericordia, Heraldo Blanco de Luz.