28 Dic, 2017

Viento de palabras | Borka Sattler: El espectáculo de fin de año

Que se vaya este año impar, que se dejen esos odios que a nadie le hace bien, que hasta cambian la fisonomía de la gente y se refleja en los rostros el egoísmo

La Navidad debe ser una fiesta de felicidad, aunque en ella se sientan más las ausencias de nuestros seres queridos, los que están cercanos a la distancia de un avión y los que nos miran de la otra orilla de la vida. Uno se prepara para la fecha. Uno se sumerge en la tradición, en los recuerdos, en las vivencias arraigadas a nuestro ser, pretendiendo ilusión.

Pero, tres días antes que naciera el Salvador, no fue la Estrella de Belén sino un meteorito el que pasó. No sé si volvió la calma, no sé si hubo solución, pero de lo que no hay derecho es del espectáculo tan deprimente con que hemos terminado este 2017.

Que se vaya este año impar, que se dejen esos odios que a nadie le hace bien, que hasta cambian la fisonomía de la gente y se refleja en los rostros el egoísmo, la falta de comprensión y sobre todo el afán de protagonismo. Nadie en esos estados puede juzgar limpiamente, y a la carrera, aspectos tan delicados como los delitos, faltas y conceptos que no están claros, sin llegar a una maratón de insultos llenos de conjeturas.

A los que vimos esa triste comedia en la televisión, sin perdernos una línea, nos queda en el pensamiento un caótico espectáculo de actores que leían un papel aprendido como una letanía. Salvo algunas excepciones, era un conjunto de personas que repetían una lección, una caterva de gente trasformada por el rencor e incluso una de las actrices parecía haberse puesto una máscara de la diablada de Puno al referirse a un extranjero.

Qué obra tan deprimente, nadie la quiere volver a ver. Que se cierre ese telón de terciopelo raído y sucio y que este año que viene se remodele el teatro y se presente una obra que se llame “Unión”. Me parece que el Perú no se merece esa obra de fin de año. Por eso, esperemos que este año por venir se aprenda lo que es serenidad y que los actores piensen en la responsabilidad que tienen ante el espectador, que es el país.

No quiero dejar pasar esta última semana de fin de año sin recomendar la lectura, un libro siempre es un compañero interesante.

Un feliz Año Nuevo.

PD: En este país de máscaras, escribí el presente texto el último sábado 23. El meteorito que pasó en la Navidad apagó incluso la Estrella de Belén. No sabemos qué pasará. Que Dios nos ayude una vez más.