13 Ago, 2017

OPINIÓN | Víctor López García: Gobierno del desgobierno

Hasta ahora el Presidente sigue apareciendo errático, osci­lante, cambiante. El Gobierno aparece sin rumbo, sin visión, sin misión ...

Por: Víctor López García

Tal como dan cuenta las en­cuestas, cada vez es más cre­ciente y mayoritaria la opinión ciudadana de que los electores (y quienes definieron el último proceso) eligieron mal al otor­garle (por el voto anti otros fac­tores) el triunfo a PPK (que has­ta ahora no da la talla; excepto el tema Venezuela que hay que reconocer y aplaudir) y a su or­ganización política Peruanos Por el Kambio (que es tan solo un logo, un remedo de partido como tantos otros; sin militan­tes, sin bases, sin dirigentes) pues el análisis del primer año de Gobierno (calificado ape­nas por encima de 10 por los empresarios) y probablemente muy por debajo por los que no lo son (que son más) da cuenta que se ha perdido el mejor momento de toda nueva gestión gubernamental (que son los primeros meses) para hacer los cambios y ajustes estructura­les que requiere la economía, la sociedad y la política. Nada de transformación. Ni siquiera capacidad de gestión. La economía está estancada y decreciente. Se ha reducido la inversión, el empleo, el ingreso y el consumo. La sociedad está alterada e insegura por la delincuencia, la corrupción y los conflictos sociales que se han agudizado sobre todo en los sectores educación y salud. La política esta crispada por las constantes controversias y desencuentros entre oficia­lismo (que le echa la culpa) y oposición (fujimorista, prin­cipalmente, que no es tal).

Hasta ahora el Presidente sigue apareciendo errático, osci­lante, cambiante. El Gobierno aparece sin rumbo, sin visión, sin misión. El Gabinete (bautizado de lujo) aparece estático, burocrático, reactivo. En general, todos se han desgastado de­masiado pronto. Y, sin embar­go, en fiestas patrias se espe­raba un cambio más integral de sus integrantes; apenas se hace un ajuste mínimo. Es la­mentable, pero todo indica que el equipo (aunque poco o nada afiatado para hacer un juego político equilibrado y armónico) no da más. De se­guir manteniendo al mismo conjunto, la situación econó­mica, social y política se va a agudizar más; al punto de generarse una crisis impre­decible en sus posibilidades y límites. Ya algunos hablan de la salud integral de PPK. Otros de que no va a terminar su mandato. Y hay quienes ya piden su salida.

El tema central es el de la gobernabilidad democrática del país. Si hay o no hay perspectivas de cambio favorable y positivo en los cuatro años (duros y largos, según parece) que aún le falta. Si va a mejorar la economía en términos –siquie­ra– de crecimiento y –aunque sea las bases– de desarrollo. Si se van a satisfacer de alguna manera las necesidades básicas de la población (en alimentación, salud, vivienda) o mejorar las condiciones de vida de la gente (en educación, deporte, recreación). Si se va a establecer los elementos constitutivos del diálogo y el acuerdo entre los agentes económicos, los pro­tagonistas sociales y los actores políticos para darle sustenta­bilidad y sostenibilidad a un gobierno que se cae de incapaz e ineficiente; con visos también de inmoralidad y corrupción. El común denominador es que todos queremos lo mejor para el Perú y para los peruanos.

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