23 Ene, 2018

Sergei Eisenstein: padre del montaje en el cine

Director soviético hizo cambiar la edición en las películas por sus teorías sobre la combinación de escenas como medio para potenciar las emociones de las cintas que rodaba

El cine tal y como se conoce hoy día no habría sido posible sin las aportaciones que hizo Sergei Eisenstein. Este director de cine soviético de origen judío nacido en Riga (Letonia) el 23 de enero de 1898 dejó un enorme legado en el séptimo arte, sobre todo en el campo del montaje. Pero lo que los ‘cinéfilos’ recordarán de este hombre adelantado a su época El acorazado Potemkin (1925), calificada como la mejor película del cine europeo.

En sus orígenes, Eisenstein se dedicó a dirigir obras de teatro. Aunque poco le duró la profesión ya que, a los 25 años, decidió virar su carrera hacia el cine tras la puesta en escena de Máscaras de gas, la cual consideró un fracaso.

Vanguardista

El soviético rompió con las técnicas por aquel entonces habituales en el montaje de las películas y desarrolló una muy particular visión para enlazar las escenas de una cinta. Casi prescindía de los movimientos de cámara ya que para él el movimiento está determinado por la acción y por el montaje.

Otra de sus famosas características cinematográficas es la poca importancia que le daba a los actores en sus películas. Eisenstein consideraba que el verdadero protagonista de sus obras era la masa, el pueblo. Por lo tanto, sus actores eran normalmente personas sin preparación en el campo dramático, tomadas de ámbitos sociales adecuados para cada papel.

Con el El acorazado Potemkin obtuvo un gran reconocimiento a nivel mundial y decidió viajar a Europa en el año 1930 para estudiar nuevas técnicas de sonido. La filmografía de Eisenstein no es extensa, pero entre ellas se encuentran algunas de las obras más aclamadas y estudiadas del cine como Octubre (1928) y la trilogía, inacabada, de Iván el Terrible (1943).

El ocaso de un genio

Más tarde, se trasladó a Estados Unidos para rodar en Hollywood donde tuvo algunos problemas para grabar y para estrenar por sus ideas sobre la colectivización y el comunismo. De 1930 a 1932 visitó México, donde fue encarcelado, liberado y engañado en la producción de una película.

El cineasta Peter Greenaway retrató el periplo de Sergei Eisenstein en México en su película Eisenstein en Guanajuato, donde fantaseaba con la liberación personal del cineasta ruso durante el rodaje de ¡Viva México!, donde se habría atrevido a vivir su homosexualidad de forma plena.

Tras su periplo por América, Sergei Eisenstein regresó a la Unión Soviética, donde Stalin le ‘señaló’ como sospechoso ya que en EE.UU. tuvo que jurar respeto a la Constitución estadounidense. Eisenstein jamás pudo quitarse la ‘espina’ de ser un posible traidor a la patria y pese a que volvió a estrenar varias cintas (con mucha censura y dificultades), nunca pudo resarcirse ante la élite estalinista. Finalmente, harto de los problemas que le ponían decidió refugiarse en la enseñanza. Con 50 años, en 1948, Sergei Eisenstein sufrió una hemorragia derivada de un infarto que le provocó la muerte.