12 Sep, 2017

Se mueven entre nosotros

Garrido Lecca y otros connotados líderes del terrorismo están libres por obra y gracia de los sectores “progres” y caviares

Todo el revuelo que ha provocado la liberación de Maritza Garrido Lecca, es apenas la punta del iceberg de una seguidilla de liberaciones de terroristas que ganaron la calle ya sea por cumplimiento de condena, conmutaciones o indultos, llegando a la fecha a más de 5 mil sentenciados por terrorismo que se mueven dentro de nuestra sociedad como Pedro por su casa.

El más “dadivoso” en soltar terrucos fue, sin duda, Alejandro Toledo, con más de 2,400 subversivos excarcelados. En el caso de los cabecillas, tenerlos en las calles o próximos a salir, se debe básicamente al fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que no reconoció las sentencias dictadas por los tribunales sin rostro durante el gobierno de Fujimori. Esos tribunales condenaron a la mayoría de estos delincuentes a cadena perpetua, sin  posibilidad de salir a la calle hasta que mueran.

¿Y qué es de esos más de 5 mil excarcelados que viven entre nosotros? Pues se sabe muy poco. Algunos expertos de la Dirección Contra el Terrorismo (Dircote) afirman que es muy complicado hacer un seguimiento a tantas personas. Se presume que estos liberados se han insertado a la sociedad trabajando en diferentes lugares, ya sean públicos como privados. Otros, como algunos dirigentes del Movadef que manejaron la reciente huelga magisterial, siguen inmersos en la vida política.

Hace algunos años, el exjefe de la Dircote, general PNP Héctor John Caro, planteó la creación de un registro especial de terroristas excarcelados, donde tendrían que reportarse periódicamente e informar su domicilio y a qué se dedican. No es una mala idea, pero la legislación actual no contempla este tipo de seguimiento. De hecho, el Estado se encuentra con los “pantalones abajo” respecto a este tema.

Garrido Lecca y otros connotados líderes del terrorismo están libres por obra y gracia de los sectores “progres” y caviares, pues estos señores estaban condenados a cadena perpetua y, según los filo senderistas, eso iba “contra sus derechos humanos”, como si estos sanguinarios delincuentes hubieran tenido algo de humanidad antes de ultimar a sus inocentes víctimas.

Tras Maritza Garrido Lecca vendrá la liberación de Martha Huatay y otros connotados líderes senderistas que, en buena cuenta, ya deberían estar libres, pero aún permanecen encarcelados por nuevos procesos. En esta condición se encuentran los senderistas Margot Liendo, Osmán Morote y Victoria Trujillo. El Congreso tiene en sus manos legislar sobre este delicado asunto y, siempre con la ley en las manos, dictar las normas pertinentes para hacer un seguimiento a estos excarcelados que bien podrían estar detrás de toda esta asonada social que recientemente hemos vivido. Porque lo que digo y escribo siempre lo firmo.