¡Qué demonios es el bienestar!

El INEI usa una serie de metas para su cálculo, muchas de ellas “imputadas”, cocinadas como se señala en el argot de la profesión.

POR: DENNIS FALVY

 

La obsesión por llevar el numerito del PBI a niveles del 5 al 8% por año es impresionante en el Perú. Es cierto que es mejor que una economía produzca un mayor nivel de bienes y servicios, que se recese y produzca menos. Pero eso no equivale necesariamente a una medida del bienestar. El PBI definido como el valor total de los bienes y servicios producidos en un país en un periodo de tiempo tiene sus bemoles.

 

El INEI usa una serie de metas para su cálculo, muchas de ellas “imputadas”, cocinadas como se señala en el argot de la profesión. ¿Cómo calcular la inmensa economía subterránea o el narcotráfico? Que yo sepa, no hay un cálculo fidedigno y vaya que ello es importante en el Perú.

 

Muchos creen que el indicador supone bienestar, por ejemplo mayores niveles de empleo, eso no es cierto. Una economía puede incrementar su “robotización” y entonces su PBI crece y la población en su conjunto no necesariamente se favorece con mayor empleo.

 

Tampoco el PBI recoge el sentir de los ambientalistas. Puede haber un sector minero y petrolero que lo daña y el indicador del PBI no lo castiga por esa deseconomía. Toma la producción total del sector que hace este costo para la sociedad sin hacerse problemas.

 

El clásico ejemplo, de sus limitaciones en los textos de la macroeconomía, es que no mide la labor del ama de casa.

 

Y ni que decir cuando se toma su monto y se divide entre el total de la población y se saca el famoso PBI per cápita que es un promedio que si la distribución del ingreso esta sesgada a extremos de riqueza y pobreza, el indicador te dice poco o casi nada. Y si lo comparas con lo de otros países, ya la cosa es para que llegue a mayores.

 

Ya PPK ha señalado que el PBI en el 2018 será del 4% pese al rio revuelto que es el tema de crisis actual: pero aún si ello fuera cierto me hace acordar que la Confiep cuando este PPK ganó la presidencia con solo morigerar las expectativas, reducir los trámites e incrementar la inversión privada, ese PBI crecería aún más.

 

El PBI se ha convertido en el rey del bienestar para la economía peruana y ha ganado fanáticos por doquier. Si tuviéramos un número negativo es decir recesivo por tan sólo un mes para el PBI peruano; de seguro las visitas a los psicoanalistas y la demanda por antidepresivos subirían a niveles inusitados.

 

La verdad es que el daño que les han hecho consultoras como Macroconsult a empresarios que poco entienden de economía es bárbaro. Y el problema es que juegan con las expectativas.

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