Poesía y hambre en el Perú

Cultural

Poesía y hambre en el Perú

By Gary Huamán Rivera

June 10, 2018

Revista Unidiversidad de Puebla

Por Giancarla Di Laura*

Paolo de Lima acaba de publicar un dossier sobre poesía y hambre en la edición 31 de la prestigiosa revista Unidiversidad, de la Universidad de Puebla, en México, dirigida por el narrador Pedro Palou y el poeta Miguel Maldonado. Como nadie ignora, el Perú es un país con hambre en medio de un boom gastronómico. Y de ahí aparece esta poesía que el poeta y académico ha identificado con paciencia y sapiencia. El índice de pobreza actual es del 25% (cifra debatible) pero hace veinticinco años era del 60%. Su estudio se inserta, pues, dentro de la gastrocrítica, una corriente muy vigente en la academia norteamericana: los denominados food studies.

“Esta antología relativa al hambre en la poesía peruana del siglo XX está conformada por 71 poemas de 56 poetas peruanos aparecidos entre las décadas del diez y del noventa, si bien algunos de los poemas han sido publicados en el presente siglo XXI” (7), señala Paolo de Lima en su texto de presentación. Los autores incluyen al poeta simbolista José María Eguren, a Abraham Valdelomar, líder del grupo Colónida, a poetas fundamentales de nuestra vanguardia como César Vallejo, Carlos Oquendo de Amat y Martín Adán, a dos poetas surgidos en los años treinta: César Moro y Emilio Adolfo Westphalen, a autores notables de la generación del cincuenta: Manuel Scorza, Sebastián Salazar Bondy, Alejandro Romualdo, Juan Gonzalo Rose, Wáshington Delgado, Jorge Eduardo Eielson, Carlos Germán Belli, Javier Sologuren, Blanca Varela, al gran José María Arguedas, al poeta del grupo Primero de Mayo Leoncio Bueno, a los poetas del sesenta César Calvo, Javier Heraud, Marco Martos, Marcial Molina Richter, Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros, Luis Hernández, Mirko Lauer, a los poetas del setenta José Watanabe, Abelardo Sánchez León, Jorge Pimentel, Enrique Verástegui, María Emilia Cornejo y Carmen Ollé, a poetas considerados a caballo entre los setenta y ochenta como Carlos López Degregori, Mario Montalbetti y Oswaldo Chanove, a los poetas del ochenta Róger Santiváñez, Dalmacia Ruiz-Rosas, Magdalena Chocano, Raúl Mendizábal, Eduardo Chirinos, José Antonio Mazzotti, Domingo de Ramos, Rossella Di Paolo, Jorge Frisancho, Alejandro Susti y Reynaldo Jiménez, y a los poetas del noventa Carlos Oliva, Montserrat Álvarez, Xavier Echarri, Martín Rodríguez-Gaona, Miguel Ildefonso, Roxana Crisólogo, Victoria Guerrero, Willy Gómez Migliaro, Rafael Espinosa y Paul Forsyth Tessey. Es decir, de lo mejor de la poesía peruana en castellano.

El número incluye a su vez textos críticos de Víctor Vich sobre Vallejo y dos poemas sobre tener hambre, quien señala que este autor considera “que la poesía podría ser un espacio para representar lo que todavía no había sido representado, vale decir, para mostrar, en su condición abyecta, a sujetos que eran víctimas de la injusticia social” (19); Tania Favela Bustillo sobre “La voz del hambre/o del silencio ético en José Watanabe”, donde señala que “la carencia, la falta, la precariedad, la enfermedad y la muerte son motivos que en más de una ocasión aparecen en la obra poética” del autor (26); y yo misma sobre “El hambre en los tres tristes tigres: Chirinos, Mendizábal y Mazzotti”, donde resalto las experiencias con el hambre y la comida en estos tres notables poetas de la generación del 80, desde la vivencia familiar (Mendizábal), la cultural con el Thanksgiving norteamericano (Chirinos) y la andina e histórica peruana (Mazzotti).

Gastocrítica

Hay que destacar que el enfoque gastrocrítico de Paolo de Lima es novedoso en nuestro medio, pues supera el de las antologías tradicionales que se hacen por edad o género de los poetas, poniendo énfasis en una problemática que atañe a todos los peruanos. Es decir, que, querrámoslo o no, el hambre y la comida alcanzan a todos los individuos de nuestra sociedad dentro de una dinámica neoliberal que ha logrado una pírrica victoria contra la pobreza (la cual ha aumentado paradójicamente en el último año) y a la vez exalta nuestra culinaria como un valor nacional intocable. En esta dialéctica entre la carencia de comida (el hambre) y su estetización y mercantilización internacional (el boom gastronómico peruano), los poetas acusan recibo de las necesidades y deseos de su cuerpo a lo largo del siglo XX. Sin embargo, dadas las coordenadas extremadamente consumistas en que vivimos hoy, no sería raro que en pocos años aparezcan recetarios en verso o poemas al cebiche y la causa con factura poética de sabor nacional. Anímense los más jóvenes.

El número se presentará el jueves 26 de julio en la librería Escena Libre del Centro Cultural de la Universidad Católica (Camino Real 1075, San Isidro, Lima 27). Dejar el hambre en casa.