3 Ago, 2017

Paul García: Luchas que importan

Las luchas sociales siempre han generado diversos bandos de opinión, esencialmente porque buscan reivindicar derechos que han sido vulnerados

Por: Paul García

A muchos nos ha indignado lo que acaba de suceder en Venezuela con la cuestionable elección de la Asamblea Nacional Constituyente, presuntamente maniobrada por el gobierno de Nicolás Maduro, y nos adherimos a la protesta colectiva contra este régimen dictatorial, la violación de derechos humanos y el atentado contra el Estado de derecho.

La gran mayoría de peruanos aplaudimos la constante lucha que en las calles los venezolanos realizan en defensa de sus derechos y en busca de un país democrático. En efecto, y con dicho antecedente, la opinión pública nos hace creer que todos saldríamos a las calles si ocurriera algo parecido en nuestro país.

Sin embargo, resulta curioso e incluso contradictorio como el mismo espíritu de lucha y reivindicación que elogiamos en Venezuela, lo dejemos de lado, comportándonos como testigos inertes ante la huelga de profesores que se viene llevando a cabo en Cusco reiteradas semanas, con el solo fin de hacer cumplir una serie de derechos. Si bien no podemos comparar la magnitud de ambas manifestaciones sociales, sí podemos entender que toda lucha social persigue el reconocimiento de un derecho o de justicia, y que parte de la democracia también consiste en el respeto de los intereses exigidos por algún sector.

¿Acaso el aumento de la remuneración de los profesores, la deuda social que el Estado tiene con ellos (derechos que vienen reclamando los profesores en Cusco) no son derechos justos que válidamente ellos están reclamando? ¿Por qué no somos tan incisivos, consecuentes y partícipes de este tipo de luchas? Es cierto, dentro de este reclamo hay puntos con los que podríamos discrepar por ejemplo, el pedido de la derogatoria de la Ley Nº 29944, Ley de Reforma Magisterial, o del Decreto Supremo 013-2016, que modifica la representación sindical.

No obstante, hay que ser conscientes de que detrás de este pedido magisterial, se encuentran familias que exigen una mejor calidad de vida y un mejor reconocimiento a la noble labor que un profesor desempeña en nuestra sociedad. Todos esperamos que la futura negociación y mesas de diálogo arriben a buen puerto, priorizando la calidad de vida que merecen los maestros y la calidad educativa que merecen los escolares del Cusco, y que estas prioridades se repliquen en todas las regiones de país, apuntando a una educación nacional de excelencia.

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