OPINIÓN | Luis Ángeles Laynes: Una semana de tensa espera

Esta noche se cumple una semana en que el expresidente Alan García se refugió en la embajada de Uruguay para solicitar asilo.

Esta noche se cumple una semana en que el expresidente Alan García se refugió en la embajada de Uruguay para solicitar asilo, bajo el argumento de ser un perseguido político. Desde entonces, se ha desatado toda una polémica en la que una mayoría, con el presidente Martín Vizcarra al frente, han descartado la tesis del líder aprista, quien es investigado no por sus ideas sino por presuntos delitos de lavado de activos y colusión agravada, en el marco del caso de corrupción denominado Lava Jato.Ya el presidente Martín Vizcarra ha ratificado que en el Perú no hay persecución política de ningún tipo y así lo ha hecho saber en una Nota Diplomática que se le envió al Gobierno de Uruguay, como información para cuando deba tomar la decisión de otorgar o no el asilo al exmandatario.Ayer, el presidente del Tribunal Constitucional, Ernesto Blume, precisó que “el Perú vive en una etapa muy importante, un cuarto de siglo de democracia plena, siete presidentes que se han sucedido siguiendo el marco constitucional. [Con] instituciones que están encargadas de las diversas tareas que asigna la Constitución, eso significa que estamos en un Estado de derecho”.

Si todos los argumentos desbaratan la tesis del expresidente García, resulta inoportuno que un  grupo de parlamentarios del Frente Amplio se haya trasladado a Uruguay dizque para informar a políticos e instituciones de ese país de que el líder aprista no es perseguido político. Sus propios colegas de otras bancadas han advertido que ese viaje solo favorece al exmandatario, porque demuestran una injerencia política en el tema. Y no solo eso, cuatro legisladores del partido de la estrella también se encuentran en Montevideo para contrarrestar la “desinformación” que, según ellos, fomentan los izquierdistas.

Y es en este contexto en que el presidente uruguayo Tabaré Vázquez debe tomar la decisión soberana si concede o no el asilo solicitado por Alan García, con las consecuencias que esta conllevará. Si es a favor del exmandatario aprista, el Gobierno charrúa estará reconociendo que en nuestro país hay persecución política, que el régimen de Vizcarra es una dictadura encubierta que controla todas las instituciones. Pero lo más peligroso es que echaría por tierra todas las investigaciones por casos de corrupción, porque los expresidentes Alejandro Toledo, Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuczynski, además de Keiko Fujimori y la exalcaldesa Susana Villarán, harían valer sus argumentos de que sus casos son producto de una persecución política, cuando en el fondo todos deben responder por delitos comunes.

El embajador de Uruguay, Carlos Alejandro Barros, remarcó ayer que su Gobierno se tomará todo el tiempo que sea necesario para decidir el asilo. En tanto, los comentarios y especulaciones sobre si se lo otorgan o no seguirán en la agenda del día.

 

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