OPINIÓN|Eduardo González Viaña :En USA, el plebiscito y la consulta previa

Semanas antes de las elecciones, Donald Trump dijo: “Yo no estoy en la balota, pero esto también es un referéndum sobre mí.”

Semanas antes de las elecciones, Donald Trump dijo: “Yo no estoy en la balota, pero esto también es un referéndum sobre mí.”

Extrañamente, no mentía.A la mitad exacta de su periodo de gobierno, es ya el hombre más odiado del país.Ha dirigido frases procaces contra las mujeres, los negros, los inmigrantes, los homosexuales, el periodismo y Hollywood. Parece que no estuviera interesado en caerle bien a nadie.

Y, sin embargo, ha seducido a una de las casi mitades de este país: la de los ciudadanos a quien nadie tomaba en cuenta. Cualquiera de sus votantes es: blanco, semianalfabeto y muy pobre. Es una de esas personas que ya estaba cansada de vivir en un país donde lo obligan a tener buenos modales. Es uno de esos tipos que quiere libertad de palabra para pronunciar groserías, maltratar a los negros, aplastar a las mujeres y hacer bromas sexuales.

La consulta previa

El gobierno de Ollanta Humala calificó de antimineros y comunistas antisistema a quienes daban preferencia al agua y la ecología sobre los grandes intereses minero. El dolor y la muerte de los campesinos alcanzados por las balas fueron los resultados de esos actos alevosos y sanguinarios.¿Y por qué recordamos eso en estos días de noviembre? Porque en Estados Unidos, más que un mes de elección de autoridades, noviembre y todos los noviembres es un mes de referendo y de CONSULTA PREVIA.

¿De qué se trata?

Si un empresario quiere edificar en un terreno adyacente a una comunidad poblada, villa o ciudad, tiene que enviar su pedido de autorización a la balota. Si el pueblo acepta, okay. En caso contrario, good bye. En la ciudad donde vivo, la gente pocas veces acepta porque a pocos les gusta vivir en una urbe asediada por la población excesiva, la contaminación y la delincuencia. Eso también se decide en noviembre.

Es posible que los demócratas retomen el control de la Cámara de Representantes, lo que resultaría en un cambio en el balance de fuerzas en el Poder Legislativo y, al mismo tiempo, un frenazo a los planes de retroceso social del presidente particularmente en salud, inmigración y nominación de jueces. Y eso es tan importante, a mi parecer, como la democracia directa de los referendos.

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