OPINIÓN | Víctor López García: Precario Bicentenario

COLUMNISTAS

OPINIÓN | Víctor López García: Precario Bicentenario

By Jhersson Henry Santiago Dolores

March 19, 2018

Estamos apenas a 3 años del acontecimiento más importante de nuestra vida republicana, que es el BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA, fecha emblemática que se constituye en un referente respecto a realizaciones que debiéramos tener como país en los diversos planos de la vida nacional. Sin embargo, parece que vamos a llegar al 2021 sin haber conseguido los indicadores básicos de la Imagen Objetivo que hemos deseado y merecido.

Todo país que ha alcanzado el desarrollo lo ha hecho sobre la base de los partidos y las instituciones. Y en este ámbito el déficit es enorme. No tenemos verdaderas organizaciones políticas ni políticos auténticos. Son entidades formales pero no reales. Existen jurídicamente pero no realmente. Son partidos familiares o grupales. O de préstamo, alquiler o venta.

Tampoco tenemos políticos genuinos; salvo excepciones. Al punto que quienes gobiernan los organismos públicos son (en su inmensa mayoría) analfabetos de la política; vienen de la antipolítica. Es una paradoja que los políticos de verdad están al margen de la conducción de la cosa pública. De observadores o analistas. Pero quienes toman decisiones y ejecutan acciones son (en gran parte) ignorantes y carentes de ideas e ideales, de identidades y compromisos. Pero han llegado a ocupar los cargos de representación congresal o gubernamental en base a sus posiciones económicas o mediáticas.

Igualmente, no tenemos instituciones que funcionen con eficiencia y transparencia; salvo raras excepciones. El gobierno nacional viene siendo conducido por corruptos e incapaces. Para muestra allí están los expresidentes investigados, fugados o presos. Igual o peor con los expresidentes regionales y alcaldes distritales y provinciales. Llegaron a servirse; no a servir. También desde hace varias décadas tenemos un Congreso de impresentables sin aptitudes y sin actitudes. No tienen capacidad, calidad, condiciones. Tampoco carácter, comportamiento, conducta. Pero ambos, funcionarios y parlamentarios, son quienes deciden gran parte de los destinos del país.

Pero, además, los países desarrollados son educados y cultos en todo orden de cosas. Y también en eso estamos mal. Aún nos falta ampliar la cobertura educativa y mejorar la calidad de la educación. Hay déficits tremendos en educación inicial y en educación técnica. Y dar una educación superior universitaria de calidad y excelencia que se corresponda con las exigencias de un mundo globalizado que se sustenta en el conocimiento, la inteligencia y la información. Y, por supuesto, que ser más cultos en términos de conducta ante las personas y las organizaciones.

No tenemos una “clase dirigente” lucida y coherente respecto a la Visión y Misión como país. Menos una “clase política” que tenga claridad ideológica, política y programática. Ni siquiera organizacional.

Ni menos “clase empresarial” que tenga una concepción de rentabilidad asociada a los intereses nacionales y las demandas populares.

Como decía nuestro poeta universal, “hay mucho por hacer”. El tema siempre será si estamos en condiciones de ponernos “acorde con los cambios” y “a tono con los tiempos”. Hasta ahora parece que no.

Le hemos fallado al país y a la gente.