OPINIÓN | Víctor López García: La subjetiva percepción de cierta izquierda

Por eso, es que para estos rojos y caviares los regímenes de Cuba y Venezuela no son dictaduras. Para ellos, Castro, Chávez, Kirchner, Correa y Evo han sido eficientes
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Hay una izquierda peruana y latinoamericana (de origen marxista, leninista, maoísta, trotskista, guevarista y fidelista) que tiene una subjetiva percepción interesada de los acontecimientos históricos y de la actualidad con el objetivo exclusivo de endilgar a los demás los errores, las culpas y las responsabilidades de los resultados desfavorables y negativos de sus decisiones y acciones políticas y gubernamentales; y seguir apareciendo o querer seguir siendo los únicos lúcidos y coherentes, éticos y morales, transparentes y eficientes, correctos y alternativos. Para ellos, todos los demás, o sea, que no sean rojos o caviares, siempre serán los malos y culpables. No importa que hayan pruebas contundentes contra ellos. Están por encima del bien y del mal. Para eso, cuentan con el control y manejo de una maquinaria mediática, organizacional e institucional, que les permite opinar en múltiples medios de comunicación en favor, tanto de sus intereses ideológicos, políticos y programáticos; como de sus ubicaciones grupales, organizacionales e institucionales.

Porque estos simpatizantes y militantes de las izquierdas radicales, extremistas y militaristas o moderadas y electoralistas, se han reciclado desde hace algún tiempo con el discurso ecológico y medio ambiental, educativo y cultural, de la democracia y la libertad y sobre todo de los derechos civiles y los derechos humanos. Al punto, que en todos los países latinoamericanos han creado colectivos e institutos en estos campos y hasta controlan los organismos internacionales que toman decisiones de cumplimiento obligatorio para los países. Es, sin duda, una nueva forma de hacer política y de hacer gestión pública. En ambos casos, ejerciendo poder, logrando aplicar su teoría y práctica en el devenir de las naciones. De esta manera, logran gobernar la opinión pública y especializada desde las entidades que influyen o manejan, y también ayudan a que sus camaradas, candidatos o gobernantes, puedan posicionarse o ganar elecciones; o gestionar en condiciones mejores o defenderlos antes, durante o después de sus mandatos.

Por eso, es que para estos rojos y caviares los regímenes de Cuba y Venezuela no son dictaduras. Para ellos, Castro, Chávez, Ortega, Kirchner, Correa y Evo han sido eficientes y transparentes. La gestión de los gobiernos de Toledo, Humala y PPK en el que han participado han sido buenos y honestos. Y, por supuesto, que igual de ético ha sido la gestión de la alcaldesa Villarán. Los únicos culpables son todos aquellos que no son de “sus izquierdas” como los apristas o son de derecha como los fujimoristas. Todos ellos merecen la prisión preventiva o definitiva; con o sin pruebas. Ellos tienen caras de culpables. Incluso, piden la libertad para el criminal más grande de la historia del país como Abimael Guzmán (según un congresista rojo). Lo que da cuenta como antes y durante el horror del terrorismo senderista, muchos izquierdistas se pusieron de costado o se hicieron los locos.

Y lo digo también a propósito de Lula, pues duele que este preso el líder más importante de la izquierda latinoamericana.

 

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