OPINIÓN | Unión civil: Comentarios frecuentes, por Alberto de Belaunde

El debatir la unión civil no implica dejar de tocar temas de seguri­dad ciudadana o reactiva­ción económica. Además, hay quienes sí considera­mos que es un tema prioritario.

Por: Alberto de Belaunde

Hace algunos días, se informó que el congresista Car­los Bruce y yo es­tamos presentando un nue­vo proyecto de unión civil. Ello generó, como siempre, comentarios de todo tipo en redes sociales. Me gus­taría aprovechar este espa­cio para responder algunos de esos comentarios, por­que creo importante apro­vechar estos debates para brindarle información a la ciudadanía, y que cada uno se forme su propia opinión.

Comentario 1: “No debe­ría aprobarse la unión civil porque la homosexualidad es una enfermedad”.

No, no lo es. La Organi­zación Panamericana de la Salud establece que la ho­mosexualidad es una varia­ción natural de la sexualidad, sin consecuencias negativas para el individuo y su entor­no. Lo mismo dice la OMS y la APA, señalando que no se trata de un trastorno, enfer­medad ni defecto, y que no es algo que pueda “curarse”.

Comentario 2: “Existen otros temas prioritarios en el país”.

El Congreso de la Repú­blica tiene 24 comisiones de trabajo y 130 congresis­tas, se ven muchos temas al mismo tiempo. El debatir la unión civil no implica dejar de tocar temas de seguri­dad ciudadana o reactiva­ción económica. Además, hay quienes sí considera­mos que este es un tema prioritario (junto a muchos otros temas), porque per­mite tener un impacto di­recto y real en la vida coti­diana de muchas personas que hoy no ven sus dere­chos protegidos.

Comentario 3: “Estoy en contra de la unión civil por­que soy pro familia”.

¿Seguro? Porque ser pro familia implica estar a fa­vor de todas las familias, sin excepción. Y no solo existen familias integra­das por papá, mamá e hi­jos. Hay parejas de hombre y mujer que viven juntos y han decidido no tener hijos, abuelos que se encargan de sus nietos, madres solteras que crían solas a sus hijos, etc. Todas son familias. Y todas tienen derecho a es­tar juntas, ser felices, y a que se les considere y pro­teja. Lo mismo pasa con pa­rejas del mismo sexo que deciden hacer un proyec­to de vida en común: exis­ten, son familia y deben de ser protegidas.

El espacio de la columna se termina y todavía que­dan varios comentarios por responder. Continuamos la próxima semana.

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