28 Ago, 2017

OPINIÓN | Raúl Mendoza: Gabinete chacrero

La huelga de maestros, la movida del Conare, la Derrama como botín, el Movadef filtrado… no son fenómenos nuevos.

Por: Raúl Mendoza Cánepa

Mal gobierno el que prescin­de de la política. Política es seguimiento, cálculo, antici­pación y manejo. La huelga de maestros, la movida del Conare, la Derrama como bo­tín, el Movadef filtrado… no son fenómenos nuevos. La huelga de maestros también se gestó de atrás ¿lo sabía el gobierno? Dice Gestión: “Ricardo Valdés, del Minin­ter, detalló que cuentan con pruebas de que el dirigente magisterial (Pedro Castillo) fue electo por las bases de Conare – Proseguir y Conare – Movadef, ambos vinculados a Sendero Luminoso. Marilú Martens tenía conocimiento de esta situación, advirtió”.

En el extremo valen zarpas, pero nunca lleguemos al extremo sin atacar y neutra­lizar primero. El gobierno esperó como Chamberlain esperó a Hitler, creyendo que se contentaría con los Sudetes… hasta que invadió Polonia. Le dio tiempo para armarse y superarlo. No ga­nar primero el terreno del avance es un error estratégi­co ¿No vieron que Patria Roja venía perdiendo espacio frente a los radicales? ¿No creye­ron que los maestros se inclinarían por un interlocutor fuerte sin fijarse en banderas extremas? ¿Un desconocido como Castillo pudo poner tan fácil en aprietos a PPK?

¿Mal momento para cambiar a Martens? Sí, si la vía es la interpelación y no la renun­cia. La cohesión de poderes calibra mejor que una divi­sión en la crisis. Un liderazgo fuerte en el gobierno ayuda­ría, mejor es cambiar desa­visados tenientes por ma­riscales de campo. Quienes hayan estudiado la historia sabrán que la gestión empí­rica del conflicto sirve solo a la engañifa que equilibra el terreno. Las FARC en Colom­bia ganaron espacio hacien­do creer que negociaban. Fueron más políticos que los políticos. Los radicales ganan tiempo, llenan calles, se legitiman en la cabeza, ja­lan hacia el borde, provocan y radicalizan la lucha.

Justo es que los maestros ganen más, es indiscutible; pacten incrementos suce­sivos, flexibilicen la evalua­ción (nada obsta para una reprogramación razonable); pero bueno fuera que estos beneficios sirvieran solo para los maestros alineados con dirigencias genuinas y no con las que sirven apenas a sus inescrutables bande­ras. Bobo sería obsequiarle una plataforma a los extremistas y terrenos de siembra en las escuelas. Tontos útiles sobran. Por tal, llegó la hora de los políticos. La fragilidad en la crisis y el orden políti­co se suceden en un péndulo; si así gestionamos hoy los problemas, el 2021 ya viene cantado.

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