18 Dic, 2017

OPINIÓN | Raúl Mendoza Cánepa: Salto táctico

Cuando PPK se niega a renunciar se equivoca, se condena al calvario y se pone en manos de su adversario, le cede espacio para que muestre su poder

PPK escondió su relación con Odebrecht, pero para algunos la mentira no es grave. Error. Grave es la mentira demagógica, pero más la que atañe a los vínculos con la corrupción. Si bien, el derecho de defensa es universal y rige en la vacancia, las contradicciones y omisiones terminarán por pasar la factura.

 

Cuando PPK se niega a renunciar se equivoca, se condena al calvario y se pone en manos de su adversario, le cede espacio para que muestre su poder. Una renuncia no es siempre derrota, puede ser salto, táctica, reposicionamiento, desplazamiento (hacia un gobierno plural), cesión de casillas a las fuerzas que la hacen en la calle y la formación de un contrapoder que bloquee el paso al fujimorismo (tan ávido de comerse al alfil, a la torre, a la reina, hasta amenazar con jaquear “al último rey”).  En el juego del poder no se puede improvisar y PPK improvisó, creyó más en los comunicadores que en la estrategia política.

 

Frente a un enemigo cerrado a su propio objetivo, solo cabe contrarrestar. PPK creyó que gobernar era hacerla a la morisqueta, creyó que con el fujimorismo podía pactar, no agitó las aguas naranjas liberando a Alberto Fujimori, no empoderó a Kenji para dividir (más bien lo burló), no reparó que el indulto podía desunir y desestabilizar al frente. No aseguró la intangibilidad de Vizcarra (su probable sucesor, y sobre el que una adenda se abre como punto débil). PPK no robusteció su partido, no se la jugó por sus bases (no consolidó posiciones), no convocó a otras fuerzas; la hizo al gabinete cortesano, a los técnicos, al enroque, a Zavala antes que a Nieto. Su último error: abrirle al verdugo para ceder su cabeza.

 

La renuncia hubiera cortado el nervio del conflicto. Lo dice la calificadora Moody’s: “Si el presidente renuncia, las fricciones políticas podrían aliviarse (…). En cualquier escenario, es poco probable que la parálisis de reformas se extienda hasta el final del mandato del gobierno actual”.

 

Vizcarra tiene más panorama que PPK, esperemos que afile la estrategia en un inteligente esquema de poder, que juegue en pared con los poderes regionales, locales y fácticos, que aglutine a la pluralidad, que erija diques y contrapesos, que sepa que el poder se parece más a un juego de Ajedrez que a una audiencia de conciliación. Si vacan a PPK,  su sucesor sabe que será difícil reformar cualquier cosa; le bastará llegar al 2021 con inversión y paz.