16 Oct, 2017

OPINIÓN | Raúl Mendoza Cánepa: Revolución social

"Aráoz tiene condiciones políticas para sobrevivir sin circo. Promete ensuciarse los zapatos..."

Acierta, de seguro, Aldo Mariátegui cuando dice -aunque no sean sus palabras- que “hay humo en el camino”, por lo que Meche Aráoz tiene factores distractores para navegar en aguas calmas. El repechaje en noviembre, la visita del Papa en enero, el Mundial en junio, Fiestas Patrias, las municipales… Salvo un harakiri, pareciera que su permanencia estaría asegurada aun hasta fines de 2018.

Circo, sí; pero también, digámoslo, mucha expectativa de pan (Panem et circenses). Quizás al desempleado que la ve negras, al que vive al día o al empresario que las ve en zozobra, las ferias de nuestras efímeras alegrías les importe menos que las agonías permanentes y sea lo suyo no quitarle el ojo al gobernante. No olvidemos que la nuestra es una sociedad hiperpolitizada, donde el desastre verbal de una congresista puede tapar el lustre noticioso de una “cuasiclasificación futbolera”. El fujimorismo no parece susceptible a las distracciones cuando de cazar yerros se trata (aunque también los perpetre). También dudo que el humo vendedor atraiga más a la prensa que un dislate presidencial. Perverso sería el efecto para Aráoz si hiciera lo que Carlos Ferrero, traducir (asolapar) los torpes deslengües de Toledo. Ella deberá abrirse un camino aparte: ser líder, interlocutora, ejecutora y vocera.

Aráoz tiene condiciones políticas para sobrevivir sin circo. Promete ensuciarse los zapatos, bien haría en colocarse el casco y las botas para que la actividad minera que pretende reactivar calce con obras de infraestructura en las zonas de la explotación (las regiones mineras son, curiosamente las más pobres, un dique estatal impide el flujo hacia abajo). Ha prometido una revolución social, este columnista la traduce como “empleo” y “recolocación laboral”. La pobreza se reduce cuando la billetera engrosa (excusen el monetarismo). A menos costo laboral y menores cargas corrientes, mayor y más estable es la inversión, mayor y más estable es el empleo, menor el tiempo de “para”, mayor la recaudación y mayor el número de obras que el Estado puede financiar (infraestructura, salud, educación). A más obras, más empleo.

Aráoz dice que el gobierno y la mayoría naranja son corresponsables de la cima o del desastre final. No le falta razón: el éxito de PPK lo será también del fujimorismo, el fracaso va en cuenta mancomunada. Leída la invitación para gobernar en pared, ya no hay cuentas divididas.