29 Ene, 2018

OPINIÓN | Raúl Mendoza Cánepa: Guzmán republicano

En un país en el que los partidos solo se preocupan en el día a día y en agendas particulares, la elaboración doctrinaria es ya un avance

Cuando Julio Guzmán plantea la idea del centro radical republicano, quizás usted no sepa a qué se refiere, pues las ideologías parecen dividirse en términos puntuales: liberalismo socialismo, socialdemocracia… Se refiere, según se lee, a una apuesta por “la creación de oportunidades para promover la movilidad social, la defensa de las libertades individuales, políticas y económicas, la práctica de una democracia cercana a la gente, capaz de explicarle los desafíos del desarrollo, y la instauración del imperio de la ley”.

 

En un país en el que los partidos solo se preocupan en el día a día y en agendas particulares, la elaboración doctrinaria es ya un avance, es enseñarle a la gente a votar por propuestas, es decirle que una confrontación digna prescinde de las injurias y se centra en razones. El Partido Morado ha logrado crear una plataforma ideológica cuyo eje es el concepto de “ciudadanía”, aunque sea una noción que los peruanos nunca hemos comprendido ni practicado. Ser ciudadano supone “ser parte”, “ser igual”. No es igualitarismo sino una fórmula que por antinomia aspira a destruir los privilegios. Aunque pretenda el centro, se parece más a una propuesta de capitalismo popular, una que busca dar oportunidades reales a la gente. En una sociedad cortesana, patrimonialista, lobista, virreinal, mercantilista, el sueño republicano de la ciudadanía plena es darle poder real al individuo, de tal forma que el pequeño empresario tenga tantas oportunidades como el grande, que el pobre pueda ganarle el juicio al rico y que el habitante de una barriada tenga iguales prerrogativas ante el Estado que el hombre más poderoso del país. Igualar la cancha, asumo que de eso trata el republicanismo.

 

Quien relea el vigente “El otro sendero”, de Hernando de Soto, reparará que hay un símil: el empoderamiento de la gente. El economista planteaba una reformulación legal de cara a una “ciudadanía económica”. Crear ciudadanía total (económica, política y civil) supone una gran reforma institucional. El tema es que para ser políticamente viable, Guzmán necesita pedir un mandato claro, una mayoría en el Congreso (digo, en la hipótesis de una victoria).

 

Mientras corre lejos el 2021 y aún queda por ver quién más aparece, bien harían los otros aspirantes en esbozar ideas. Que las justas del Bicentenario hagan honra a la celebración y sean un debate sobre el pensamiento y sobre el Perú.