OPINIÓN | Raúl Mendoza Cánepa: Desfujimorizados

Mas, sería mezquino no reconocer el esfuerzo de Keiko al recorrer el Perú, reunir firmas, formar comités, pelearla en las presidenciales y erigir un partido

Es incómodo para muchos fujimoristas históricos, confrontar a regañadientes con su entrañable líder fundacional y seguir los pasos de personajes que nunca siguieron ni conocieron a Alberto Fujimori, pero que se montaron en un proyecto orgánico inspirado por él. No es crítico que un partido se renueve a tal punto que el inspirador (preso entonces en Barbadillo) haya servido solo para la decoración.

 

Mas, sería mezquino no reconocer el esfuerzo de Keiko al recorrer el Perú, reunir firmas, formar comités, pelearla en las presidenciales y erigir un partido que tiene todo lo que requiere una organización para ser tal… salvo la doctrina y alguna idea que merezca recordarse. Desde luego, los partidos institucionalizados no se montan sobre el cimiento del liderazgo único, que es lo que, precisamente, muchos integrantes de Fuerza Popular critican del viejo fujimorismo cuando sugieren que Kenji representa al viejo sistema.

 

Fácil se detectan dos errores. Por un lado, el de Keiko al afirmar su dirección como un mérito “Yo construí el partido, yo soy la llamada a liderarlo”. La institucionalización supone un alto grado de libertad al interior, tanto que las corrientes estén cantadas. Mal haría Fuerza Popular en prescindir de Kenji, cuando la mejor muestra de institucionalidad partidaria es la tolerancia y la competencia interna ¿habrá primarias?

 

El otro error lo comete Kenji cuando postula su independencia embanderando una sola propuesta: la libertad de Fujimori. Vago favor le hacen cuando flamean banderas cuyo lema deviene en sonsonete: “Fujimori libertad”. De eso no se trata de hacer política, sino de  representar ideas. Las ideas preceden a los partidos y a los políticos, ellos solo sirven para empuñarlas y para batallar por ellas. Alertado de esa carencia, Kenji habla de “gobernabilidad”, término nuboso que no logra explicar. Se entiende así que su gobernabilidad es “dejar a PPK gobernar a la Nación” sin  obstrucciones parlamentarias. De esta manera no extrañaría que si Fuerza Popular pierde a sus tempestuosos alfiles, estos terminen firmando por PPK. Loca especulación, ¿se imagina a Gilbert Violeta o a Salvador Heresi invitando a Kenji a postular a la presidencia en 2021? ¿Surrealismo? El análisis soporta todo ¡quién sabe! (salvo que sea una farsa), Fuerza Popular lamentaría la vieja frase: “Más lo dominaba teniéndolo, seguro, dentro de casa que en la cocina de mi enemigo”.

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