4 Dic, 2017

OPINIÓN | Raúl Mendoza Cánepa: Cuidado con Kenji

Los fujimoristas se escudan en la institucionalización del partido, pero institucionalizar es destruir los mandos monolíticos, deshilvanar los séquitos duros

Fuerza Popular (FP) ha suspendido a Kenji Fujimori. El verticalismo no admite disidencias. Daniel Salaverry dice que “Si Kenji cree que FP no representa al fujimorismo, qué hace en el partido”. Dudo que FP represente a Alberto Fujimori, solo representa algunas de sus facetas, el matiz autoritario, la disciplina, el miedo a la diferencia ¿Un fujimorismo que por paradoja trata de despercudirse de Alberto Fujimori? Imagino a los antiguos diciendo “¡Que viva el pierolismo, pero que muera Piérola!”. A veces un personaje puede amenazar lo organizado y hay que borrarlo, conservarlo en formol, pero ¡No toquen su legado!, el “ismo” es capital para el voto.

 

Los fujimoristas se escudan en la institucionalización del partido, pero institucionalizar es destruir los mandos monolíticos, deshilvanar los séquitos duros, aceptar la alternancia, admitir las corrientes internas. Que las bases decidan si Kenji es el candidato. No se la creen, ¿verdad?

 

Salaverry le pide a Kenji que presente “su carta de renuncia” y busque “votos” para formar su propia agrupación; y, ¿qué tal si más bien le pide que persuada a una sector de la militancia que él es una mejor opción que su hermana para liderar el partido? El problema de Kenji o de sus asesores es que se han quedado a medio camino. Como va, no la hace ni en pelea de gallos. De poco sirve apostar por el capital si la empresa no es competitiva. Salir sin preparación, es quebrar. La política no se hace con animes ni tuits, tampoco con respuestas cortas. Si el media training no funciona, Kenji debe sincerarse y seguir formándose antes de dar el salto, pero para tal, debería evitar las ausencias y, sí, tratar de ser un brillante congresista. Debe aprender lo que es un gesto político: el “No firmo” de Leguía, el desafío marino de Piérola a los ingleses, el manguerazo de Belaunde. Hidalguía, honor, coraje. Gesto no es lanzar avioncitos de papel o pegarse la boca con una cinta. Tampoco es gesto representar a su padre en una escena que muchos quieren olvidar. Kenji no disuelve, se disuelve. No se puede tener cuarenta años y  jugarla a la de niño. El reto es lanzarse al coso, entrenarse en la oratoria; formarse en doctrina, en debate, en lidia, en estrategia, en jaque. Necesita devotos, no simpatizantes.

 

La morisqueta infantil no sirve para ganar un liderazgo partidario, menos en un entorno donde al primero que se mueve se le corta la cabeza.