20 Nov, 2017

OPINIÓN | Raúl Mendoza Cánepa: Ser congresista

Donde se cocinan las leyes lo importante es cocinar, pero lo que necesitamos no es abultar sino reducir el Derecho, revisarlo, modificarlo

Desde mi tesis universitaria la interrogante rige: ¿Para qué sirve el Congreso? Esta pregunta siguió a este columnista cuando tentó una curul. Entonces ¿para qué se postuló? El congresista legisla, representa, fiscaliza, controla al poder. Suena bien, mas no resuelve la pregunta inicial. Quien jura sabe que debe trabajar, para eso fue elegido, pero ¿qué es trabajar? Quien ocupa un escaño se obliga a legislar, por lo que la imaginación se torna en su herramienta laboral y no hay nada más peligroso para la economía y la justicia que la imaginación de un congresista.

Donde se cocinan las leyes lo importante es cocinar, pero lo que necesitamos no es abultar sino reducir el Derecho, revisarlo, modificarlo. Cada ley aprobada es una victoria para el congresista y un costo que los peruanos debemos asumir. Poco importan los análisis costo-beneficio (vergüenza ajena leerlos). La cuestión es legislar y si la ley gusta, mejor. Podemos fusilar violadores, buscar aplausos en redes, exonerar de impuestos a quien bien viene, obstruir a quien invierte, pasarnos por encima la justicia y hacer del Derecho un instrumento de los votos por venir ¿Para eso quieres ser congresista?

Su otra función es representar, que no es tomarse selfies con quienes visitan o con quienes lo visitan, tampoco es merodear los mercados y las iglesias. La representación no es abordar un avión para hacer relaciones públicas, visitar museos, cargar bebés o que vean que viajan porque por alguna inescrutable razón crearon la semana de representación. No es abrazar al que asoma, dar la mano al que la extiende, visitar asilos ni reencontrarse con sus fans. Tampoco son mini-vacaciones mensuales ¿informan, señores congresistas, sobre los resultados de su gestión representativa? Problema-acción-eficacia-impacto. ¿Hay alguna página que se pueda visitar? Desde luego que el congresista no es un lobista, pero, ¿sabe que es un pequeño defensor del Pueblo y que debe enmendar lo que funciona mal? ¿Que los resultados de corregir son los que, finalmente, lo coronan?

Luego, fiscalizar y controlar. A veces el Congreso asume sin las reservas fiscales lo que mejor corresponde a la Fiscalía. Nada peor que la judicialización de la política y más cuando se torna en persecución. Todos quieren presidir una comisión investigadora: cámaras, titulares, mención. Votos.

 

Y pensar que tras años de una tesis, la pregunta sigue sin responder.