28 Sep, 2017

OPINIÓN | Paul García: ¿Quiénes competirán en las próximas elecciones?

El Congreso viene discutiendo la posible reforma de nuestro sistema electoral, en la cual una de estas reformas busca que únicamente los partidos políticos y los movimientos regionales puedan participar en las elecciones distritales y provinciales, mas no los movimientos locales. La propuesta ya ha sido aprobada por la Comisión de Constitución el pasado 12 de setiembre.

Al respecto, considero que la iniciativa legislativa es positiva y necesaria, teniendo en cuenta nuestros nefastos antecedentes electorales con estos grupos locales

En todas partes del país, cada 4 años, aparecen muchos movimientos que prueban suerte en las elecciones sin presentar alguna propuesta estructurada y sin tener una plataforma organizada. Mayoritariamente son caudillos que por algún atributo o bondad personal deciden ser autoridad y con base en ese deseo hacen girar su movimiento.

Muy al margen del deseo legítimo y respetable que tiene todo ciudadano de ser representante político, lo discutible en estas aventuras políticas locales radica en la manera y las condiciones que presentan estos grupos locales que aspiran a ejercer un cargo público.

La experiencia ha mostrado que los movimientos distritales carecen de orden y planeamiento, además de caracterizarse por la “dedocracia” de su líder fundador. Sin duda, quien funda el movimiento local no tiene competencia interna, no tiene fiscalización ni supervisión ya que el líder-fundador se convierte en el jefe todopoderoso del movimiento que creó con la ayuda de sus vecinos.

En ese sentido, el movimiento distrital pierde la esencia de una plataforma política para convertirse en el grupo del “líder y sus seguidores”. Existen muchos casos de movimientos locales que, a última hora, en la puerta del Jurado, completaban su lista de regidores o terminaban de conseguir toda la documentación.

Por otro lado, lo que la medida busca es fortalecer plataformas políticas más grandes como son los partidos políticos y los movimientos regionales. Con todas las críticas que los partidos puedan tener, no queda duda de que estos son el cimiento político de nuestra sociedad y que al menos cuentan con organización, estructura y lineamientos mejor definidos.

La medida legislativa no pretende limitar el derecho de ser elegido de los ciudadanos, muy por el contrario, incentiva a los ciudadanos con aspiraciones políticas a que hagan carrera política dentro de una estructura de mayor envergadura y que con base en su liderazgo y capacidades consigan destacar desde las tiendas que representan para luego aspirar a un cargo de elección popular.