OPINIÓN | Paul García Oviedo: Otra reacción tardía de PPK

Queda claro que no hay discusión alguna sobre la ineficiencia e incapacidad de quienes nos gobiernan en relación con las tragedias acontecidas

Luego del trágico accidente de ómnibus registrado el pasado martes en la vía Pasamayo, en el cual  más de 40 personas perdieron la vida, las autoridades recién empezaron a preocuparse por la peligrosidad de esta vía que conecta el norte peruano con la capital.

Así, nuestro “brillante” presidente PPK se pronunció a través de su cuenta Twitter sobre la cancelación de la antigua ruta de Pasamayo y la ampliación de la autopista principal.

PPK es el fiel representante del político incapaz, con falta de visión ni planificación. Este presidente  es el mejor representante de la autoridad que guía su gestión sobre la base de reacciones y presiones.

Queda claro que no hay discusión alguna sobre la ineficiencia e incapacidad de quienes nos gobiernan en relación con las tragedias acontecidas. Sin embargo, me atrevo a decir, que en cierta medida, nosotros como ciudadanos también somos responsables de lo sucedido.

Somos cómplices de la ineficiencia pública al guardar silencio ante hechos o situaciones que observamos sin denunciar o alzar nuestra voz de protesta. La denuncia ciudadana masiva recién empieza cuando alguna tragedia pasa o cuando ya se suscitó una consecuencia. Entonces, nuestra pasividad e indiferencia es similar a la reacción tardía de las autoridades. Lamentablemente, los ciudadanos también esperan que suceda lo peor para ser los más agudos críticos de la gestión pública nacional.

Las tragedias debemos tomarlas como lecciones para mejorar como sociedad y generar la consciencia colectiva de que cuando vemos algo que no está funcionando debidamente, es irregular, imprudente, peligroso o ilegal debemos cuestionarlo y denunciarlo inmediatamente.

Por Pasamayo transitan miles de vehículos, de los cuales decenas de ellos son informales y no cumplen las normativas de prevención y seguridad. En las vías peruanas, los choferes y las empresas de transportes hacen lo que se les da la gana y nadie hacia nada.

Es verdad, para muchos la palabra “hubiera” ya no importa, pero creo que sí nos sirve para el presente y para el futuro.

Lo primordial ahora es que seamos vigilantes de lo que sucede en nuestra comunidad y no quedarnos callados ante ninguna mala situación. Hay que superar esa carga peruana del “todos lo comentan, nadie lo delata”. Si ya no queremos más tragedias ni queremos sufrir consecuencias negativas de alguna mala gestión, debemos ser críticos, denunciar y agruparnos para que nuestra voz de protesta sea escuchada y podamos incidir en el desarrollo de nuestra sociedad.

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