30 Nov, 2017

OPINIÓN | Paul García Oviedo: Al fondo a la Izquierda

mI parecer, la actual izquierda ha olvidado su esencia reaccionaria constructiva y se ha enfrascado en una narrativa política de choque, pesimista, intolerante y destructiva

El último golpe a la izquierda peruana ha evidenciado que lamentablemente no llegaron a recibir la herencia de la respetable e inspiradora izquierda del siglo anterior.

 

A mi parecer, la actual izquierda ha olvidado su esencia reaccionaria constructiva y se ha enfrascado en una narrativa política de choque, pesimista, intolerante y destructiva. Esta idea la afirmo muy al margen de los derechos civiles y sociales que muchos defendemos.

 

Mi crítica va dirigida al egocentrismo que caracteriza a la izquierda, ya que hoy en día cree que única y necesariamente ella es la abandera de todas las luchas del pueblo peruano. Asimismo, se considera la única legitimada para denunciar la mala política, las cuestionables gestiones y sobre todo a la corrupción.

 

En la izquierda, no sé si de manera consciente o inconsciente, se cree que no hay posibilidad ni permiso para que otros grupos políticos con diversas ideologías pueden embanderar luchas frontales contra lo malo de nuestra realidad peruana. Simplemente si no estás con ellos, tu honestidad es puesta a prueba.

 

Así, la autosuficiencia moral les hace creer erróneamente que ellos son los buenos y que todos los demás son los villanos. En efecto, no se permite creer que una postura de centro o de derecha podría denunciar y enfrentarse al crimen o la corrupción por cuenta propia. Sencillamente, mantienen la postura del que si no te juntas conmigo y/o me siegues, no eres mi amigo.

 

Por ello, en los últimos años, personajes de izquierda se han querido empoderar con el discurso de la moralidad y honestidad exacerbada, llegando a sentirse en muchos casos los dueños de la verdad absoluta, señalando y generalizando a otros grupos que con interés legítimo tienen el mismo interés y ganas de cambiar su país.

 

Sin duda, que falta le hace a la izquierda tener líderes como Javier Diez Canseco o Alfonso Barrantes que verdaderamente reaccionaban construyendo y eran solidarios y respetuosos de otras tiendas políticas.

 

Entonces, si esta columna tiene alcance para personas de izquierda, quiero dejar en claro que la crítica va dirigida a estos políticos egoístas y resentidos que su mejor y más grande plan de una región o país es mejor vivir criticando a las gestiones de turno, señalando y criticando a otras tiendas políticas por que el egocentrismo les impide entender que la lucha por un país donde impere la justicia social requiere exclusivamente de la solidaridad y cooperación de todas las posturas políticas.

 

El día que la izquierda entienda que además de ella hay grupos de diversas posturas que también quieren soñar con un país mejor, ese día se darán cuenta que vinieron haciendo las cosas mal.