27 Dic, 2016

OPINIÓN | Óscar Butteler: O maior propina do mundo

Lo que queda claro también es que la corrupción no tiene signo ideológico ya que gobiernos de centro, derecha o izquierda están involucrados y solo los miopes ce­lebran...
(Foto referencial)
(Foto referencial)

Por Óscar Butteler

Los documentos revelados en el caso de Odebrecht, si bien no dan muchos deta­lles, sí dejan entrever que el proceso judicial será una larga no­vela brasileña. Algunos expertos consultados dicen que los 29 millo­nes de coimas es una bicoca en re­lación al monto de las obras involu­cradas ya que las “propinas” (como se dice en portuñol) que se pa­gan equivalen entre el 5% y 10% del monto de la obra. Asimismo, y solo en sobrecostos, (los famosos adicionales de obra) se pagaron a Odebrecht 2480 millones, así que solo en adicionales las coimas es­tarían entre los 120 a 240 millones de dólares.

Lo que queda claro también es que la corrupción no tiene signo ideológico ya que gobiernos de centro, derecha o izquierda están involucrados y solo los miopes ce­lebran la caída de la izquierda la­tinoamericana cuando en verdad esto afecta a todo el sistema de­mocrático, sobre todo en el Perú que tiene un expresidente encar­celado y habría tres (quizás 4) más que estarían involucrados en el faenón brasileño.

Según lo revelado, el que más tendría que ver sería Alan Grarcía; aunque Mulder ya salió a defen­derlo y desviar la atención hacia sus ministros, con lo cual Enrique Cornejo (exministro de Transpor­tes) se convierte en el chivo expia­torio (malogrando su posible cadi­datura el 2018). Humala y Toledo también serían investigados, así como los exministros Verónica Za­vala, Garrido Lecca, Carlos Pare­des, Francis Allison, el expremier René Cornejo y el mismo PPK.

Odebrecht tiene más que decir; y los directivos de las constructo­ras también investigadas por dar “propinas” como Andrade Gutie­rres, Queiroz Galvao y OAS, esta última muy ligada a las gestiones municipales de Villarán y Castañe­da. Sin embargo, no será fácil ver a expresidentes, ministros y alcaldes encausados y presos, pues la estra­tegia de delación de Odebrecht in­tenta hacer tan, pero tan grande el proceso que llevaría años, invo­lucraría a miles de políticos y fun­cionarios (casi toda la clase política brasileña) que haría colapsar al sis­tema judicial brasileño, haciendo un corto circuito en el que todo po­dría quedar en nada… esperemos que eso no pase aquí.

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