26 Dic, 2016

OPINIÓN | Nuestra cosa: La salsa también tuvo su Woodstock, la palabra de Jorge Tineo

Our latin thing (Nuestra cosa, como se tituló en es­pañol) es un documental de 1972 que nos acerca a los orígenes de la salsa.

La salsa nació en los barrios latinos neo­yorquinos gracias al talento de músicos que interpretaron los sen­timientos de una población en desventaja, los migran­tes caribeños mayoritaria­mente portorriqueños y dominicanos.

Our latin thing (Nuestra cosa, como se tituló en es­pañol) es un documental de 1972 que nos acerca a los orígenes de la salsa, con imá­genes de aquellos extraordi­narios artistas que confor­maron el colectivo artístico The Fania All-Stars.

Revisando estas imáge­nes dirigidas por Leon Gast -célebre por su documen­tal sobre la legendaria pe­lea entre Muhammad Ali y George Foreman en Zai­re- siento que Nuestra cosa equivale a un Woodstock latino, una expresión con­tracultural que supera a todas las banalidades con las que hoy se identifica a la música latina (reguetón, bachata, timba, latin-pop).

El film muestra las calles de Nueva York en los efer­vescentes años setenta y la preparación de los mú­sicos para un concierto en el nightclub Cheetah, lugar de nacimiento de la sal­sa. Gast, natural de Nueva Jersey, conoció la música latina por su padre, quien le hizo escuchar a Xavier Cugat y Mario Bauzá. Pos­teriormente, realizó do­cumentales sobre íconos del rock como The Grate­ful Dead o B.B. King pero Our latin thing, su primer trabajo fílmico, permanece como una de sus obras más reconocidas.

El director se hizo muy amigo, en los sesenta, de La­rry Harlow –“el judío mara­villoso”- un extraordinario pianista de Brooklyn, prota­gonista del desarrollo inicial de la salsa y que, por supues­to, es una de las estrellas del documental. Junto a él apa­recen, jóvenes y explosivos, Ray Barretto, Willie Colón, Héctor Lavoe, Cheo Felicia­no, Richie Ray y Bobby Cruz, Ismael Miranda, Bobby Va­lentín, Roberto Roena y Jo­hnny Pacheco, flautista y productor musical creador de Fania Records. Jerry Mas­succi, el otro fundador del sello matriz de la salsa dura, aparece también en esta ex­traordinaria película, reco­mendable para todo amante del género en su versión más orgánica y primitiva.

Esta generación de mú­sicos es irrepetible. Algu­nos ya fallecieron pero que­dan otros en pie, como Larry Harlow, Nicky Marrero o Bobby Valentín, poseedores de un legado que se mantie­ne saludablemente alejado de las nuevas y comerciales tendencias salseras.

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