OPINIÓN| Reforma judicial: La hora de la verdad, por Nicolás Lúcar

El primer paso para crear este nuevo organismo que debe asumir la trascendental tarea de nombrar y ratificar jueces y fiscales.

El referéndum del día domingo 9 de diciembre aprobó la propuesta del presidente Martín Vizcarra de crear una Junta Nacional de Justicia para reemplazar el desacreditado y desactivado Consejo Nacional de la Magistratura.El primer paso para crear este nuevo organismo que debe asumir la trascendental tarea de nombrar y ratificar jueces y fiscales ya se dio, pero no hay tiempo que perder.El día de ayer un primer borrador de la Ley Orgánica que debe normar el funcionamiento de esta junta fue dado a conocer por voceros del gobierno. Más que menos ahí está todo, y con las correcciones pertinentes, del borrador hay que pasar a una versión final al menor plazo posible. El Congreso debe tener como  prioridad la discusión y votación de esta ley que debería estar oleada y sacramentada antes del fin de este año.Algunos dirán que es imposible, sobre todo si tomamos en cuenta la velocidad ‘quelónida’ con que nuestro Parlamento se toma casi todo.

Pero las circunstancias exigen que esta vez sintonicen con el país.La selección de la primera Junta Nacional de Justicia, una vez aprobada la ley, estará a cargo de una comisión para cuya instalación no se requieren mayores trámites.Según lo aprobado ya, la comisión la preside Walter Gutiérrez, defensor del Pueblo; y la conforman José Luis Lecaros, presidente de la Corte Suprema de Justicia; Pedro Gonzalo Chávarry, fiscal de la Nación; Ernesto Blume Fortini, presidente del Tribunal Constitucional, y Nelson Shack , contralor general de la República. A ellos se deben sumar dos rectores, uno de una universidad pública y otro de una universidad privada, que tengan más de 50 años de antigüedad. Ellos deberán ser elegidos en una simple asamblea donde cada rector universitario tiene derecho a un voto.

La comisión debería instalarse la primera quincena de enero y comenzar la selección de los miembros de la junta para que a fines de febrero o, en el peor de los casos, marzo, ya esté elegida.Es indispensable que todo este proceso sea público y transparente, y que la elección de los miembros de esta primera junta cuente, sino con la unanimidad, sí con el respaldo y la confianza de la mayoría ciudadana.La primera tarea de la junta, y en eso deberíamos estar todos de acuerdo, tendría que ser la ratificación de los fiscales y vocales supremos.La controversia sobre la permanencia de Pedro Gonzalo Chávarry  como titular del Ministerio Público se debe resolver en ese marco.La crisis generada por los audios del escándalo de ‘Los Cuellos Blancos’ y en el que están implicados vocales supremos en ejercicio, debe resolverse también por esta vía.

Será la primera prueba, y de fuego, para esta reforma del sistema de justicia.Todas las que se intentaron antes murieron a los pies de la muralla suprema.Porque hay que decir las cosas en voz alta, los que no eran parte de las redes de corrupción y tráfico de sentencias, sabían de su existencia y no hicieron nada que merezca nombrarse para cambiar esa vergonzosa realidad, convivieron con ella.Víctor Prado Saldarriaga, cuyo mandato como presidente provisional de la Corte  Suprema termina el próximo 31 de diciembre,  tuvo el coraje de reconocer que la corrupción en el sistema de justicia no eran casos aislados sino un cáncer que había afectado la institución entera y que exigía intervenciones drásticas y punitivas en la mayor parte de las Cortes de Justicia del Perú.La hora de la verdad para las reformas de Martín Vizcarra se acerca y él lo sabe.Pero sabe algo más, sabe que no tiene derecho a fallar, que él es la última barrera antes de que el desborde se lleve todo a su paso.

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