OPINIÓN | Moisés Rojas: San Marcos y la reforma universitaria

Se abrirá una nueva etapa para el licenciamiento de las universidades públicas.
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La nueva Ley Universitaria fue aprobada en el año 2014, sustentada en el consenso nacional de afrontar por fin la situación crítica de la universidad peruana. A pesar de sus limitaciones, la Ley Universitaria incentiva la organización y modernización de las universidades y promueve la investigación científica. Han pasado cuatro años desde su aprobación, ¿cuáles son los avances? El Perú tiene 143 universidades, todas ellas iniciaron el proceso de licenciamiento y 30 ya lo culminaron.

Hace unos días, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos recibió la visita presencial de los funcionarios de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu), con lo cual se ingresa al tramo final de su largo, entrampado pero significativo licenciamiento. La universidad conformada por más de 30 mil estudiantes, 20 facultades, más de 200 programas académicos, 422 grupos de investigación, con presencia en más de 100 locales en todo el territorio nacional, la más antigua y la más grande, por fin logrará licenciarse y con ello se consolidará la reforma universitaria.

Se abrirá una nueva etapa para el licenciamiento de las universidades públicas. San Marcos le ha exigido a Sunedu aprender la particularidad de licenciar a una universidad pública. Estas instituciones son un reflejo incluso multiplicado de la realidad social, política y económica de su localidad. De modo que los estándares ─como ha sido la queja silenciosa de las universidades estatales─ no pueden acatarse a rajatabla, sin comprender sociológica o antropológicamente la particularidad de cada universidad. No es posible un solo modelo de licenciamiento. Quizá la mayor diferencia es que la universidad pública no es una empresa proveedora de servicios, donde los estudiantes son clientes, sino una comunidad de ciudadanos que ejerce el derecho a la educación y tienen el deber de incidir positivamente en lo público. Sin esa oportunidad, muchos serían talentos, de impacto nacional, desperdiciados.

La reforma universitaria avanza y se consolida. Sunedu debe ingresar a una nueva etapa, más plural y consciente de lo particular de la universidad pública. Y las autoridades de estas universidades deben ahora sí acompañar institucionalmente el esfuerzo individual de estudiantes y profesores que con poco, y aun sin apoyo, hicieron mucho. ¿Dejaremos escapar la oportunidad?

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