OPINIÓN | Moisés Rojas: Predicar con el ejemplo

Pensemos en todas las instancias de la vida social y pública en las que nos topamos con dobles discursos.
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“Coherencia” es una palabra difícil de encontrar en el ejercicio político. Decir las cosas de la boca para afuera podría ser el deporte nacional. Miles de ejemplos: autoridades que proponen planes de austeridad y derrochan la plata, los que acusan a medio mundo de corruptos y los corruptos rondan su propia casa, los que acusan al enemigo por irregularidades que horas antes le perdonaron a sus amigos. Así es la política peruana, tierra de camaleones morales.

Pero no solo son los políticos. Es incluso más social. No es casualidad que el nivel de confianza interpersonal en el Perú sea más bajo que el promedio de la región latinoamericana (14%). Según el Latinobarómetro, para el año 2017, en nuestro país solo el 13% confía en la mayoría de las personas.

Pensemos en todas las instancias de la vida social y pública en las que nos topamos con dobles discursos. Muchas, ¿no es cierto? Ahora hagamos lo más importante: cuestionemos también los momentos en los que nosotros mismos, en nuestra vida cotidiana, mentimos conscientemente, por inercia o por costumbre. Hacer una autocrítica es siempre lo más difícil, pero es a su vez una parte importante del desarrollo de nuestra cultura pública.

Hace algunas semanas, por efecto de la presentación de mi último libro y el cuestionamiento del diseño subnacional, he recorrido, gracias a la Fundación Friedrich Ebert, Pucallpa y Arequipa. Dos regiones diferentes que me han dejado lecciones. Lo primero es que si bien es cierto hacen falta iniciativas que promuevan una nueva cultura política “desde arriba”, con leyes u ordenanzas; es incompleto si estas iniciativas no están acompañadas de una ciudadanía critica con la sociedad y consigo misma. Si no se logra lo segundo, entonces siempre habrá la forma de “sacarle la vuelta a la ley”. Ahora mismo lo vemos. Se prohíbe la reelección, pero varios candidatos han encontrado la forma de hacer trampa: postulan a sus hijos, esposas, hermanos, o postulan como teniente alcaldes.

El tema de fondo es recuperar nuestra actitud crítica. Acabo de ver un artículo sobre cómo el relativismo, llamado “posverdad”, ha generado una “poscensura”. Es decir, vivimos en momentos en los que ya no desarrollamos una actitud crítica, que es muy diferente a una simple emocionalidad. El tema da para mucho más y aunque suena repetitivo, veamos como logramos, ojalá pronto, predicar con el ejemplo.

* Regidor de la Municipalidad Metropolitana de Lima

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