OPINIÓN | Moisés Rojas: La agenda de la informalidad

Esta semana vimos un edificio de siete pisos, con poco más de un metro de ancho. Visiblemente no tiene las mínimas condiciones de seguridad. El edificio, construido informalmente, se ubica a un paso del Congreso de la República y del Palacio de Gobierno. La informalidad atraviesa nuestra realidad nacional.

 

Respecto de ese tema, se llevó a cabo un importante evento organizado por la Fundación Friedrich Ebert y WIEGO sobre el empleo informal. Un pariente de la construcción informal, es decir, de la misma familia. Fue así que representantes de la Confederación Sindical de Trabajadores/as de las Américas, del Ministerio de Trabajo, de la Organización Internacional del Trabajo, de la Universidad Pontificia Universidad Católica del Perú, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y de la Cámara de Comercio de Lima se reunieron para hacer un recuento de información y discutir algunas de sus perspectivas. ¿Cuáles fueron las conclusiones?

 

Conceptualmente la “informalidad” no se puede situar en oposición a la “formalidad”. La informalidad no es externa a nuestra sociedad, no es la antítesis de la formalidad, sino que la atraviesa, y es parte de ella. No necesariamente es precarización. Existe acumulación y jerarquías. Se identifican dos planos: unidades económicas (sector informal) y trabajadores (empleos informales). Ninguno de los dos surgen a espaldas del Estado, existen prácticas de tolerancia o negociación con ellos.

 

La informalidad no es ni caos ni desorden. Un sistema «extralegal» de normas no escritas delinea su funcionamiento. Tiene muchas de expresiones. Algunas se dan al interior del Estado. Lo más apremiante es el empleo informal precario y se vive con mayor crudeza en la agricultura.

 

Las causas de la informalidad son múltiples: económicas (cálculo de costo-beneficio, estructura económica y productividad), administrativas (trabas burocráticas, falta de fiscalización y normas inalcanzables), voluntades (individuales y políticas), culturales, etc. Tiene implicancias estructurales asociadas a la pobreza, bajo nivel educativo, diferencias de género. A juzgar por los indicadores, la informalidad hace años que casi se mantiene estable.

 

Estos eventos son valiosos ya que analizan con profundidad el fenómeno y van tras las soluciones de raíz. ¿Será momento de políticas efectivas de formalización? Esperemos que pronto. Hace falta.

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